LA PERFECCIÓN EN EL ARTE. EL LENGUAJE BIEN UTILIZADO

A propósito de los dos trabajos anteriores sobre: “El origen del lenguaje” y “La magia de la escritura” me apetecía mucho volver a escribir algo, dada la deuda que tenemos con él y porque no nos hemos molestado mucho en rendirle un merecido homenaje; me refiero a uno de los hijos ilustres de nuestra ciudad, uno más de esos personajes que mejor utilizó nuestra lengua para mayor gloria de nuestras letras alcalaínas, orgullo de cuantos en esta ciudad vivimos y nos consideramos herederos de las mismas; me estoy refiriendo: a aquel personaje que fue capaz de arrojar sus escritos al fuego por no considerarlos dignos, por no creerlos merecedores de la belleza y perfección que se merecían según su entender. Estoy hablando del alcalaíno Francisco de Figueroa, no lo confundamos con Lope de Figueroa maestre de los tercios españoles; estoy hablando de el llamado por sus contemporáneos y conocido después en la historia gracias a lo maravilloso de sus sonetos “El Divino”.

Obra de Nieves Prat

¿Quién era “El divino” por nombre Francisco de Figueroa? Un hijo de la ciudad de Alcalá de Henares, un hombre amante de su ciudad, en la que pasó mucho tiempo y a la que regresó después para morir, para hacerse tierra con la tierra que lo vio nacer y agua con las aguas del río Henares que la riega y al que cantó bellamente. Del ilustre linaje de los Figueroa, nacido sobre el 1536, aunque no todos los biógrafos se ponen de acuerdo en la fecha de su nacimiento, ni en la de su muerte.

El mismo don Esteban Azaña, en su Historia de Alcalá, es el primero en homenajearle y en reclamar un lugar más digno para este ilustre alcalaíno cuando dice: faltaríamos a un sagrado deber sino consignamos en estas páginas, en el capítulo en el que se da cuenta de la existencia del inmortal Cervantes, a otro hombre, hijo de la afortunada Compluto, que brilló cual esplendente aurora en el florido campo de la poesía. Compañero y amigo de Cervantes, hijo del mismo pueblo…” ¡Y hoy tan olvidado! Podríamos añadir nosotros.

Figueroa desde muy joven partió a Italia, donde recorrió varias ciudades, estudió la lengua del país y compuso varios poemas en dicha lengua, dejando buenas muestras de su buen hacer y ejemplos de bellos y perfectos escritos, demostrando la asimilación de su poesía como se ve en la Elegía I. Allí, fue soldado y cortesano, desempeñando, luego más tarde tareas diplomáticas por los Países Bajos con el conde de Terranova.

De vuelta a España se instala definitivamente en su amada ciudad de Alcalá de Henares, donde se dedica al estudio y perfeccionamiento de la lengua castellana entre los grandes maestros de la Universidad como Ambrosio de Morales, buena muestra de ello es la Epístola dedicada a éste “Sobre como hablar y pronunciar el castellano”-

Esta preocupación por el perfeccionamiento de la lengua, el grado que él mismo se exigía tan grande, que no quedando satisfecho con sus escritos, poco antes de morir, condenó al fuego toda su obra juvenil; ciertamente, parte de ella logró salvarse de las llamas gracias a su amigo Antonio de Toledo, señor de Pozuelo, que luego serían recogidas y editadas en Lisboa por Luis de Tribaldos; otros, al parecer, no vieron la luz hasta mucho más tarde, cuando el erudito Menéndez Pidal los arrancó del olvido en el que se encontraban.

¿Qué podemos decir de su estilo y perfección? Esteban Azaña dice “ que su poesía fue inimitable, mereciendo el calificativo de “El Divino”, que llegó a ser el modelo de la poesía en toda Europa y después de Petrarca, sólo él mereció el laurel de poeta sobre todos los que han cultivado el divino arte”.

Ciertamente, dicen los estudiosos, los que han profundizado en su obra, que la poesía de “El Divino” Figueroa es personal e independiente, de una cuidada elaboración, que sus raíces sólo se encuentran en Petrarca y Garcilaso, que el propio Cervantes lo admiró y nos mostró los dos seudónimos poéticos del poeta y su amada: “Tirsis y Filis”. Escribió Elegías y Glosas, Églogas y Canciones, pero donde más muestra la perfección de su poesía es en sus Sonetos.

Arsenio Lope, en su libro “Otras historias de Alcalá” habla de “El Divino”, de la belleza e importancia de sus composiciones poéticas diciendo: “que Cervantes, que al parecer tuvo una buena amistad con su paisano, le compara con el mismísimo Garcilaso de la Vega, que Lope de Vega le canta con los siguientes versos:

“….que en tanto que tu Henares

Llevare al Tajo sus cristales puros,

Consagrarán altares

A tu memoria de Alcalá los muros

Y como otro Perseo,

Serás de Atlante escudo Meduseo”

Que Francisco de Quevedo lo iguala a Herrera y lo califica con el nombre de “El Divino”.

Y concluya Arsenio Lope: “…a pesar de todo, El Divino Figueroa se encuentra en el olvido, esperando una mano que le ayude a salir del ostracismo cruel al que parece destinado”. Y añado yo: ahora que hemos celebrado el Centenario de Cervantes y el de Cisneros, no estaría nada mal un homenaje a este ilustre poeta alcalaíno, que fuéramos la mano de la que habla Arsenio, a fin de que no permanezca más tiempo en el olvido y se hagan realidad aquellos versos de Lope de Vega:

Consagraran altares

A tu memoria de Alcalá los muros…

No creo que Lope de Vega se refiera a estar colgado su nombre en una esquina de una calle que lleve su nombre. Algo más se merece El Divino Figueroa por parte de su ciudad a la que cantó y amó en sus poemas.

Si hemos hablado de magia de la escritura y lenguaje anteriormente, El Divino Figueroa es un claro ejemplo de ello, un poeta a estudiar para admirar el perfeccionamiento del mismo y el valor de lo por él escrito.

A quien corresponda: hagamos algo para dar a conocer y poner como ejemplo a nuestros jóvenes a este excelente poeta y a este notable hijo de nuestra ciudad.

Para concluir, trascribo una composición de Figueroa tomada de D. Esteban Azaña.

Cuitada navecilla,

Por mil partes hendida,

Y por otras mil veces rota y cascada,

Tirada ya a la orilla,

Como cosa perdida

Y aún de tus mismos dueños olvidada.

Por inútil dejada

En la seca ribera

Fuera del agua, y de las olas fuera;

¡Has de volver ahora!

Desamparada y sola

A recibir el mar de nuevo afrenta,

Y a guardar cada hora

Tras una y otra ola,

Una y otra cruel fiera tormenta!

Tendrás de nuevo cuenta

Si se enmarañará el cielo,

Si nace o muere el sol claro o con velo!

 

Hoy, me uno a la voz de Esteban Azaña, a la llamada de atención de Arsenio Lope Huerta y con ellos, todos unidos, exigimos un lugar más importante para otro de los hijos ilustres de nuestra ciudad, otro personaje cuyo nombre debería estar siempre presente en nuestras mentes y en la historia de Alcalá de Henares con letras grandes.

 

 

 

 

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OTRA FORMA DE ENRIQUECIMIENTO DEL LENGUAJE

Hace algunos días, mientras leía la obra titulada “Los Tercios” de José Javier Esparza, obra donde se relata la aventura gloriosa de la infantería española desde los tiempos de El Gran Capitán, en el que se nos explica quienes eran aquellos hombres, como combatían, como vivían y morían, cual era el significado del término tercio y su origen, me pareció muy oportuno hacer una referencia al lenguaje que empleaban, a expresiones que utilizaban y que hoy han llegado a nuestros días a modo de refranes o de frases hechas.

Obra de Nieves Prat

El nombre de “tercio” aparece oficialmente en una ordenanza de Carlos I allá por el año 1543; allí se define formalmente a la infantería como un sistema de organización administrativa, aunque el término como tal procede de una ordenanza de 1497 que hablaba de “repartirse los peones en tres partes: uno, tercio con lanzas o picas; otro tenía nombre de escudados; de ballesteros y espingarderos”, que luego serían sustituidos por los arcabuceros. En una palabra, con el nombre de tercios se evita una dispersión haciéndose todo bajo un único mando.

Así, los tercios se convierten en un ejército, en un estilo de moral, en una forma de vida y, sobre todo, que es lo que aquí nos interesa, en un lenguaje propio que ha llegado a nuestros días y en el que aquí y ahora nos queremos fijar.

Uno de estos capítulos lo dedica el autor al lenguaje, a las expresiones familiares, a las frases hechas, la mayoría de ellas empleadas por aquellos hombres en el campo de batalla y que aquí queremos recoger con sus diversos matices y por su aportación a la lengua, aunque sigan manteniendo una fuerte relación.

La primera que quiero reseñar es aquella de “estás haciendo las cuentas de El Gran Capitán”. Sé que no es la más popular, pero si de las más antiguas y tiene su relación con el balance detallado, que El Gran Capitán presentó ante Fernando el Católico, ante la exigencia de éste por que le mostrara el uso que había hecho de los dineros gastados en las campañas de Italia. Balance que sería muy largo de narrar por lo minucioso del mismo, pero que hoy se utiliza en un doble sentido: o para ridiculizar una relación muy genérica, o para mostrar un balance exagerado y minucioso de gastos.

Al mismo Gran Capitán se le atribuye: “a enemigo que huye puente de plata”, expresión que ha quedado reflejada en el refranero español, que hace referencia, a que conviene facilitar la retirada a un enemigo con el que no te vas a enfrentar.

Sigamos a continuación con otras expresiones más populares y más utilizadas. ¿Quién no ha dicho alguna vez “me han dejado en la estacada”? La estacada, como el mismo nombre indica, viene de estacas con punta: se trataba de un parapeto u obstáculo de palos afilados que se colocaba para entorpecer o impedir el avance enemigo. Así “dejar a uno en la estacada”, significaría abandonar a una persona a su suerte o dejarla sola ante el peligro.

Tan popular y de vigencia en la actualidad es: “mandar a alguien a la porra”, “vete a la porra”. ¿Quién en algún momento no ha utilizado esta expresión? Pues bien, en los Tercios, el sargento mayor utilizaba un garrote de grandes dimensiones para dirigir a la tropa en la batalla llamado “porra”.”Mandar a uno a la porra” era sinónimo de arresto o castigo.

Pues bien, en el mismo orden estaría: “me importa un pito”. Esta expresión toma su nombre de “pífano”, especie de flautín, que acompañaba a la tropa en marcha junto con el retoque de un tambor. Este pífano lo tocaba un muchacho o jovenzuelo al que se le solía llamar “pito”, dado que era el que menos cobraba de la tropa, se empezó a utilizar como algo sin importancia, de aquí el dicho “me importa un pito”.

Para finalizar estas frases más populares recordaremos otra: “esta vida es una bicoca”. El término bicoca proviene de una batalla que ganaron los Tercios, en la que causaron muchísimas bajas al enemigo y ellos sólo tuvieron una por culpa de una coz, dada por una mula de carga a un soldado, fue en la batalla de “La Bicocca”. Hoy la utilizamos cuando conseguimos algo sin esfuerzo.

A continuación voy a reseñar algunas que hacen referencia a batallas, asedios o conquistas famosas o hechos gloriosos. Comenzamos por “poner una pica en Flandes”. Este dicho tiene relación con la guerra de los Países Bajos y guarda relación con conseguir algo con gran dificultad. “En Flandes se ha puesto el sol”, tiene un matiz de poner fin a algo. “Se armó la se San Quintín”, hace relación a la famosa batalla y a la infinidad de muertos que se produjeron y con este sentido se suele utilizar.

Quiero concluir este relato con una expresión que está en boca de todos en los eventos deportivos de cualquier índole, me refiero: a “la furia española”, dicho que no es actual, sino que tiene su origen en el cerco de Amberes, referida a los tercios por su tesón, su valentía y su atrevimiento.

Podríamos reseñar muchas más expresiones, palabras o dichos, pero creo que ya son suficientes para entender la importancia del lenguaje a través de los tiempos, los diversos matices y significados que van adquiriendo.

Con este artículo pretendo de alguna manera honrar al Príncipe de los Ingenios, a nuestro gran conciudadano, a nuestro escritor más festejado y alabado, me estoy refiriendo al gran Miguel de Cervantes, al más ilustre de los alcalaínos, en el día del libro, fecha que conmemora su muerte.

No podía faltar en este día tan señalado un recuerdo, un homenaje a su persona, a su inmensa aportación al enriquecimiento y embellecimiento de la lengua española.

Feliz día del libro.

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LA MAGIA DE LA ESCRITURA

Siguiendo con la temática del artículo anterior, me pareció muy oportuno insistir en la investigación sobre el origen primero de la escritura en los documentos históricos que aportaron los arqueólogos, que aunque no son muchos, si los suficientes para intentar llegar a las causas primeras, a los primeros indicios de por donde discurrió el acto de comunicación a través de la escritura.

Obra de Nieves Prat

En un primer momento, me llamó profundamente la atención los hechos acaecidos sobre el pueblo hitita, su poderosa aparición y su pronta desaparición sin dejar muchos vestigios; más tarde, atrajo intensamente mi curiosidad la posible aportación de este pueblo a la magia de la escritura, dado su entronque dentro de la cultura indoeuropea para enlazar con los fenicios y los griegos.

Quiero apuntar que la escritura nació ante la necesidad de los pueblos económicamente poderosos (agrícolas, ganaderos o con transacciones mercantiles), a fin de controlar de manera exacta sus productos, sus beneficios o el resultado de sus operaciones, al menos, así lo demuestran las tablillas y los restos encontrados  y estudiados por los investigadores.

La piedra Rosetta encontrada por las tropas napoleónicas en la conquista de Egipto, hizo pensar al mundo científico, que el jeroglífico egipcio era un auténtico alfabeto, según desveló el padre de la egiptología Francis Champollión.

El gran imperio hitita, que existió a finales del tercer milenio o comienzos del segundo milenio antes de Cristo, llegó a ser la mayor potencia militar de Asia Menor, incluso, más poderoso que el egipcio del gran faraón Akhenatón. Un estado bien organizado, que dominó a todos los pueblos de Anatolia, especialmente en tiempos de su rey Subbiluliuma.

Los hititas fueron un pueblo poderoso, protagonistas de grandes acontecimientos históricos y grandes inventos: la metalurgia, la forja del hierro, gracias a las minas de este mineral encontradas en la actual Alepo, metal hasta entonces desconocido y que les hizo más fuertes, el carro de guerra…; se sintieron lideres con un rey invencible, por lo que no tiene una fácil explicación, que un imperio tan poderoso y con tantos medios quedara pronto catastróficamente y totalmente desmembrado en poco tiempo, hecho que me llamó la atención y atrajo más aún mi curiosidad.

Esta situación, me lleva a pensar, que la suerte de las lenguas y, sobre todo, la escritura han dependido en gran manera de la marcha de los acontecimientos históricos.

Los primeros contactos entre los indoeuropeos y los pueblos de Anatolia se remontan a comienzos del segundo milenio, cuando nuevos conquistadores se apoderaron del imperio hitita, dicen los arqueólogos que, gracias a presión de estos pueblos, la escritura hitita evolucionó a formas más modernas.

De esta manera, la escritura cuneiforme se fue expandiendo como un lenguaje internacional propio de las relaciones diplomáticas y embajadas por los diversos pueblos. Así llegaron a los hititas y éstos la utilizaron.

Los problemas de los primeros métodos de escritura cuneiforme hitita quedan fuera de nuestro campo de investigación; pero si sabemos que los jeroglíficos hititas estuvieron en uso en la mitad del segundo milenio, aunque como un método en cierto modo artificial de escritura: el poderoso imperio hitita estaba ya empleando en inscripciones bilingües la escritura de los pueblos vasallos suyos, aunque las lenguas empleadas no eran las de los hititas de Bogazköy como manifiestan los arqueólogos.

La escritura jeroglífica hitita tenía unos doscientos veinte signos aproximadamente: algunos ideogramas, otros fonéticos y otros silábicos. Escribían de derecha a izquierda o, a veces, de manera alternativa: mezclando reglones de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, lo que ya desde Heródoto se denominaba “bustrófedon”. Esta escritura no tiene influencia de otros pueblos, al parecer fue ideada como una escritura imperial de acuerdo con el sistema egipcio.

El investigador Diakonoff considera probable la adopción por los hititas de la escritura cuneiforme de los semitas, que éstos se la traspasaron a los hititas y, es casi seguro, que por mediación de ellos aprendieran los hititas el arte de escribir, adoptando por consiguiente la escritura cuneiforme inventada por los sumerios. Como consecuencia de esto, Anatolia se convierte en un importante centro cultural con el importante reino hitita.

Los hititas históricos no fueron propiamente una raza, sino una confederación de pueblos o tribus indígenas con una estructura social y política muy peculiar, donde el más importante era de estirpe indoeuropeo, originario del Caucaso, que se establecieron en Bogazköy.

Si partimos de la base de que los signos, las imágenes y los símbolos forman la base de cualquier sistema de escritura y de la magia de la comunicación, es obligado afirmar que los sumerios fueron los primeros en crear este sistema. El espacio que separa el pictograma del jeroglífico y finalmente del signo fonético es inmenso y ese salto ciertamente lo dieron los sumerios. La teoría de hacer que los signos-imágenes representan sonidos en lugar de objetos fue inspirado en el lenguaje sumerio.

Se está igualmente en lo cierto, si decimos que el sistema cuneiforme acadio fue el más exacto vehículo para transmitir el pensamiento por escrito, pero su gran desventaja y complicación está en que el número de signos utilizados era enorme: se trataba de un complicadísimo sistema de ideograma y signos silábicos.

He aquí la aportación de los hititas a la magia de la escritura: ellos habían adoptado el sistema cuneiforme, pero no se contentaron con escribir en el dialecto acadio. Los hititas conservaron todos los elementos característicos de éstos: los ideogramas, los signos silábicos, los determinativos y los complementos fonéticos, pero redujeron el número de los signos silábicos a unos ciento treinta para luego incorporar algunos ideogramas acadios.

El rey hitita no puso problemas al uso del acadio en las oficinas de su gobierno, pero, sin embargo, era denigrante para monumentos reales, en consecuencia, los hititas inventaron un sistema jeroglífico propio. Este sistema se basaba en la ya conocida estructura del cuneiforme de más de doscientos signos: cincuenta y seis fonéticos, silábicos y los demás son ideogramas. Las sílabas comenzaban siempre por una consonante y terminaban en vocal, pero mientras el valor de la consonante es fijo, el de la vocal es variable. Así empleaban dos tipos de escritura: la jeroglífica esculpida en piedra y una más creativa que se grababa en monumentos de menor importancia o tablillas.

Según esto, el principal valor de la escritura hitita estriba en que ilustra el ímpetu que se dio con la difusión de la práctica de escribir y el reconocimiento de su utilidad a la imaginación de los pueblos, para cuyos idiomas la escritura existente no servía. Más tarde con la fulminante caída del imperio hitita, el sistema jeroglífico hitita cayó en desuso y fue reemplazado por el arameo o fenicio hasta llegar a los griegos.

A modo de conclusión y resumen afirmamos que la escritura es un dibujo. La escritura ideográfica nació cuando se estableció la relación ante la representación pictográfica de un objeto y el objeto mismo. La escritura pictográfica sólo pudo realizarse en los lugares en que lo gramatical se reduce a lo mínimo.

Los hititas, según descubrimientos, desarrollaron una cultura especial, superior incluso a la del pueblo egipcio. Existen investigadores que afirman que Nefertiti podría ser de origen hitita, que el famoso busto de la misma podría ser una copia exacta de otro descubierto en excavaciones hititas, es más, aseguran que la gran revolución de Akhenatón fue fruto de influencia hitita, que en su tumba se encontraron vestigios desconocidos por los egipcios, con materiales desconocidos por ellos y propio de los hititas.

Por ello, igualmente, nos atrevemos a afirmar que la magia de la escritura moderna tuvo sus orígenes en la aportación del pueblo hitita.

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EL ORIGEN DEL LENGUAJE HABLADO

Si nos preguntamos, cuál fue la génesis del lenguaje hablado; cuál el momento en el que el ser humano se atrevió a pronunciar por primera vez un sonido gutural con cierto sentido, creo que podríamos partir de la base, de la afirmación, de que el lenguaje hablado es correlativo a los útiles, que el ser humano comenzó a emplear alguna forma de lenguaje al mismo tiempo que aprendió a fabricar utensilios.

Obra de Nieves Prat

Seguro que algunos pueden tomar esta afirmación como algo banal y con poca consistencia. Sin embargo, se puede demostrar, siguiendo las investigaciones de los paleólogos, que el uso inteligente de la mano y la vista en la manufactura forma parte de la agudización general de las facultades que hicieron posible el leguaje hablado.

A pesar de todo, la génesis del lenguaje hablado sigue siendo una incógnita y algo, en principio, oscuro; pero, lo que si parece claro, es que sólo el ser humano entre los restantes vivientes y en diversos lugares lo consiguió, dando lugar a las variadas lenguas y formas de expresión oral gracias a su creciente poder cerebral y a la capacidad asociativa de su enorme y desarrollado cerebro.

Así, los paleólogos hablan y llegan a la convicción a través de sus investigaciones, de que el verdadero origen del lenguaje hablado, los primeros sonidos silábicos fueron emitidos como acompañamiento de gestos de las manos: muchas son las pruebas que dejan evidencia y constancia de ello, demostrándolo después la ciencia, dada la relación existente entre las manos y los labios.

Por consiguiente, siguiendo estas investigaciones, creo que podemos reseñar el proceso seguido: primeramente, sin duda, se debió iniciar con un gesto, dando luego lugar a una “holofrase” o conglomerado de sonidos silábicos sin sentido, probablemente, pero expresivas; después, seguiría una frase de símbolos sonoros; para finalmente, poco más tarde, iniciarse la sustitución de voces, más o menos acordes y desentonadas, por signos y palabras sistematizadas, dando lugar al pensamiento analítico, desarrollándose, a continuación, el lenguaje hablado con la sintaxis y el vocabulario. Ésta es la razón, de aquí surge la idea, de que el habla se inició, tiene su origen, a partir de un ademán.

El gran número de grupos idiomáticos encontrados después, vienen a confirmar lo ya expuesto: que las últimas fases de la evolución del lenguaje hablado ocurrieron en muchas sociedades a la vez, dando lugar a los grupos aislados o idiomáticos.

Nos surge ahora un nuevo interrogante. ¿En qué momento de la historia los seres humanos dieron estos primeros pasos? Como ya dijimos al principio, afirmación de la que partimos, lo más probable es que fuera desde los comienzos de la manufactura de utensilios. Es casi seguro, nos atrevemos a afirmar sin miedo a error, siguiendo las investigaciones de los más famosos paleólogos, que los seres humanos del Paleolítico se comunicaban a través de sonidos, por estructuras silábicas que expresaban acontecimientos o ideas totales.

Sabemos que en el Paleolítico Inferior se dio una gran lentitud en esta evolución, lo que se achaca a que el lenguaje hablado no estaba plenamente articulado, dado que el único útil era el hacha; en el Paleolítico Medio se produjeron algunos cambios, pero no lo suficientemente importantes; fue en el Paleolítico Superior donde hubo una rápida aceleración de útiles y de armas.

Según esto, parece ser que en esta época, el ser humano, por primera vez, se comprende y comprende su ambiente, establece lazos sucesivos para el inicio de una civilización, en la que el lenguaje hablado llegó al punto de identificar las cosas con un nombre, asignar nombres concretos a los útiles y a las cosas de su entorno y, con ello, la discusión elemental de ideas.

Es algo reconocido por todos los paleólogos, que en la última glaciación, los seres humanos aprendieron a hablar, ya con coherencia, entre ellos y a trasmitir a sus descendientes el saber acumulado.

Sin embargo, con todo, debemos de reconocer que los grandes avances se produjeron en el Neolítico, donde el lenguaje hablado y el vocabulario aumentaron con palabras nuevas e inventadas por los primeros oficios: alfareros, tejedores y demás especies.

Debetc considera que la relación entre el ser humano, su ambiente y las formas de trabajo social que se desarrollaron en el curso de esta relación, son fundamentales en la determinación del progreso del hombre o mujer primitiva en aspectos como la manufactura de utensilios y armas, la vivienda, la evolución del lenguaje hablado, la creación artística y hasta el nacimiento de la religión.

Fue, por consiguiente, por medio del trabajo como se modeló la conciencia del ser humano y como surgieron el lenguaje hablado y el arte.

Si tuviéramos que hacer una síntesis de lo hasta aquí expuesto, diríamos que cuerpo, mente y sociedad forman la trilogía de donde ha brotado la cultura y, por consiguiente, el lenguaje hablado.

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FELIZ NAVIDAD

Feliz Navidad os deseamos un año más Nieves y yo. Feliz Navidad os manifestamos de corazón con la sonrisa y la alegría que siempre nos caracteriza en nuestro rostro.

Obra de Sara Archilla

Feliz Navidad de forma sincera para todos/as: para quienes soportáis una pesada carga, que vuestra pesadumbre no os limite, no os aplaste contra la tierra y os impida levantar la vista a ese maravilloso amanecer; para quienes lleváis a vuestras espaldas un peso liviano, a fin de que seáis capaces de ayudar y alegrar la existencia a los que sucumben y carecen de fuerzas;

para quienes vais por la vida con alegría e ilusión a fin de que trasmitáis vuestro dinamismo y vuestra energía, para que nadie a vuestro alrededor desfallezca ni flaquee, para que con esa alegría hagáis la vida más llevadera y más ilusionante a cuantos os rodean, para que seamos trasmisores de luz y felicidad.

En estas fiestas queremos pedir con ardor y anhelar con pasión de modo especial: paz, convivencia armónica, diálogo y entendimiento entre las gentes, que unos/as a otros/as podamos decirnos con cariño y sin recelo “Feliz Navidad”; y, por qué no: lluvia, abundante lluvia, mucha lluvia que cale, que reblandezca los pensamientos, los corazones endurecidos por la sequía, que haga brotar con fuerza las ideas constructivas a fin de superar todos los obstáculos y barreras.

Feliz Navidad, por último, para que en las calles, en las plazas, en las esquinas cantemos y sólo se escuche la alegría y la bendición de un nuevo amanecer, de un nuevo año repleto de nuestros mejores deseos de felicidad, de un año lleno de generosidad.

 

                     ¡FELIZ NAVIDAD! ¡FELIZ AÑO NUEVO!

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DIÁLOGO Y ÉTICA DEL PODER

Llevamos mucho, mucho tiempo, hablando de diálogo, de que es conveniente sentarse a dialogar, de que la mayoría de los males nos vienen por no ser capaces de sentarnos en torno a una mesa y hablar, entendernos, comunicarnos, en una palabra, dialogar.

¿Sabemos realmente el significado del diálogo? ¿Alcanzamos, acaso, a comprender la importancia, el valor de esta palabra? Surge de mi interior, como una voz profunda, como un grito desesperado, lleno de fuerza y de sentido la palabra, ¡DIÁLOGO!

Obra de Nieves Prat

No, no nos equivoquemos, no es mi intención hablar de “politiqueo”, sabéis que nunca me he caracterizado por ello en mis artículos, ya que no entiendo esos comportamientos, que tantos males nos causan, que tanto dañan nuestras estructuras sociales y tanto perturban la convivencia pacífica.

¡Qué triste es no poder dialogar con los seres con los que convives, con esos que consideras tus semejantes, tus convecinos! ¡Qué penoso salir a la calle e ir por la parte contraria para no encontrarte de frente! ¡Ojala qué esos términos tan manoseados, tan traídos y llevados de boca en boca, encuentren el auténtico y verdadero sentido, se utilicen con seriedad y sean conceptos de apertura, sinceridad, entendimiento y generosidad por parte de todos/as!

Los antiguos, cuando definían al ser humano, decían que ante todo era un “animal político”, un ser social hecho para la convivencia y el entendimiento a través del arte del diálogo.

Afirman los teóricos de esta ciencia, si es que la podemos clasificar así, “que la condición primordial de un “animal político”, de un ser político es la anticipación: facultad que nos convierte en un creador de ideas, en un hacedor de modos y formas de vida; en cambio, la unilateralidad provoca el caos, los enfrentamientos, el desarraigo y las pasiones más bajas junto con los egoísmos más profundos”.

Así, si queremos una forma nueva de ver y sentir nuestra existencia, nuestra coexistencia, nuestra relación mutua en respeto y colaboración, en cultivo del arte del buen diálogo es obligatorio la sumisión de la voluntad de poder.

“Diálogo es, por consiguiente, colaboración. No intentar convencer al adversario del posible error, sino unirse a él para encontrar una verdad más sublime”, decía Lacardaire.

Por todo ello, nos atrevemos a afirmar: que un diálogo es fecundo y provechoso cuando es integrador y progresista. Por esto, el triunfo del ser humano, político, es sólo de aquellos que saben y quieren dialogar.

Frecuentemente, decimos que el trabajo en equipo en todos los ámbitos es condición de éxito frente al individualismo; luego, lo que más nos urge como personas es poner en práctica el auténtico sentido del diálogo, en cooperación y respeto profundo con el dialogante.

La coacción está enfrentada permanentemente con la línea de un verdadero diálogo; pues, venimos afirmando que el diálogo de verdad, el bueno, es en definitiva una colaboración, una renuncia por ambas partes de cosas, supuestos o principios intransigentes y, la mayoría de las veces, no prioritaria.

Un buen conversador, en consecuencia, es aquél que no sólo acepta, sino que agradece la presencia de un interlocutor inteligente y permeable. Existen quienes aplauden el acto de dialogar, pero se enfrentan al mismo con un espíritu impermeable, siempre en actitud defensiva, no escuchan ni abandonan sus premisas iniciales, produciendo, como resultado único, unos monólogos insulsos, incoherentes y estáticos.

El diálogo, por último, si queremos que sea auténtico diálogo, debe ser instructivo, ilustrador, desarrollado con respeto y generosidad para poder apreciar los aciertos y las aportaciones del interlocutor con una cierta, por no decir ingente, capacidad de recepción, de apertura para escuchar, para saber escuchar y proponer; claro, que para esto, necesitamos una ética del poder, sin ella no conseguiremos hacernos entender ni comprender, a su vez, a nuestro interlocutor.

 

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VIAJE A LA CULTURA GRIEGA

Hace unos días cayó en mis manos un libro de Antonio Penadés, autor entusiasta de la historia griega, de sus personajes, de los acontecimientos y lugares en los que se fueron desarrollando aquellos primeros pasos del origen de nuestra cultura occidental, entusiasta admirador y fiel lector del historiador Heródoto, descubriéndonos en su discurrir los paisaje, los pueblos y las ciudades en las que aquellos lugares se han transformado en la actualidad. El libro al que me refiero lleva por título “Las huellas de Heródoto”.

Obra de Nieves Prat

Todos hemos oído hablar alguna vez de Heródoto en nuestros años de aprendizaje. Todos sabemos que es conocido como el primer historiador, el padre de la historia, el hombre que nos muestra en sus nueve libros de Historia su peregrinaje por aquellos lugares de Asia Menor, de Europa y de las múltiples islas de nuestro entorno, los datos concretos de aquellos hechos históricos, las célebres batallas que allí se realizaron, las gestas heroicas, sus protagonistas, la repercusión de aquellos acontecimientos, las hazañas  grandiosas y emotivas que hoy son mito y leyenda no exentas de una gran realidad.

El libro de Penadés es una crónica de un viaje por tierras de Asia Menor, un viaje ilusionante, vivido con pasión por un gran enamorado de Heródoto y de la historia, un viaje que me hizo reencontrarme con entusiasmo con el pasado, retrotraerme a otro tiempo, que me llevó a rememorar aquellos momentos de estudiante y aquella afición, aún hoy no olvidada, por la lengua griega, por los hechos históricos de aquellos hombres que allá se produjeron y que viví con enorme entusiasmo y pasión, por los ideales sociales, que entonces aprendí, las formas de convivencia que pusieron en práctica y que hoy imitamos, sin obviar los ideales culturales y artísticas, el origen del pensamiento occidental, las ideas filosóficas, su amor por la sabiduría que tan bien inculcaron y expusieron, a pesar de que hoy en nuestros días estén tan denostadas y tan abandonadas por nuestras autoridades, por nuestras gentes, casi, podríamos decir, olvidadas.

El autor comienza su crónica en Halicarnaso, no podía ser de otra manera dado que ésta era la patria del historiador Heródoto, aunque ciertamente ya no existe en la actualidad, a pesar de que éste nos la sitúa allí y la describe en sus libros de Historia; a partir de aquí, nos va presentando cada uno de los diversos lugares por los que Heródoto pasó en su largo peregrinaje, los acontecimientos sociales, artísticos, culturales y hazañas bélicas acaecidas en los mismos, sin olvidar a los personajes que allí nacieron, vivieron y actuaron junto con sus aportaciones a la historia universal, a los pueblos que luego les sucedieron, de aquí el encuentro con políticos como Perícles, grandes guerreros como el persa Jerjes o el gran Alejandro Magno, la aparición de las Polis, el encuentro con los dioses, la Mitología, y, de manera especial, los extraordinarios pensadores desde Tales de Mileto, pasando por el gran Pitágoras hasta llegar a los Sócrates, Platón o Aristóteles, y por supuesto los magníficos escultores como Fídias, Mirón o el revolucionario Praxíteles.

Creo que aquí merece una mención especial la escritura, base de la expresión cultural, de la comunicación, del pensamiento, de la transmisión del saber, de la que hicieron gran gala los griegos, y, más en concreto, Heródoto.

Los fenicios, allá por el siglo VIII antes de Cristo, sus mercaderes y comerciantes fueron los encargados de enriquecer la cultura griega al dotarla de un instrumento tan esencial e importante como fue la escritura alfabética. Fenicia fue, según todos los historiadores y el propio Heródoto así lo confirma, el lugar desde el que la escritura alfabética se expandió por todo el Mediterráneo.

Al parecer, el alfabeto fenicio procedía del Arameo, se trataba de un alfabeto formado por veintidós signos consonánticos, luego los propios griegos añadieron los signos vocálicos.

La escritura fue un hallazgo y un avance importantísimo para la humanidad, supone fijar las ideas, ejercer un gran dominio sobre ellas; así, se van perfeccionando, conjugando y dando lugar a planteamientos más y más elaborados, al proceso del conocimiento hasta llegar a la creación artística, a la literatura: la poesía, el teatro, la novela, el saber filosófico; hasta el punto que las normas de convivencia, las ideas y pensamientos que ellos plasmaron siguen hoy en nuestros días teniendo vigencia.

La armonía que ellos alcanzaron en todas sus manifestaciones, no es sólo un principio de estética en su imaginación creativa, escultórica o arquitectónica, sino que se convierte en un requisito básico para la estabilidad, la felicidad del individuo. Es la situación ideal en la que existe una correcta relación entre las partes y el todo, implica una adecuada proporción en la medida que afectan a todas las actividades humanas: las políticas, las sociales, las artísticas, las literarias, las filosóficas, las mitológicas, hasta las relaciones entre los dioses y los hombres.

Ya en la Mitología griega, “Harmonía”, era la hija de la diosa Afrodita y el dios Ares, representaba el ajuste perfecto, la estabilidad ideal entre la diosa del amor y el violento dios de la guerra. De aquí, el esfuerzo de estos seres por conseguir la armonía como la manifestación más sublime de comunicación y convivencia, a pesar de las múltiples guerras y los conflictos bélicos en los que se vieron envueltos.

Con este último pensamiento damos por concluido este encuentro con el pasado, ya continuaremos en sucesivos  escritos y reflexiones.

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NO ES POETA QUIEN NO SABE FINGIR

En la parte de su libro de Historia dedicado a Egipto, el Segundo de los nueve que configuran su historia, nos cuenta Heródoto la causa que llevó a los griegos a destruir Troya, narrada por los propios sacerdotes del templo de Venus la Huéspeda, templo ubicado en la ciudad de Menfis, siendo rey Proteo.

Así dice se la contaron a él respecto a Helena, hija de Tíndaro, asegurándole que ésta estuvo todo este tiempo en el palacio del rey Proteo y no en Ilión como nos cuenta Homero.

Obra de Nieves Prat

Veamos como nos lo narra Heródoto: “…al volver Alejandro a su patria en compañía de Helena, a la que había raptado en Esparta, unos vientos contrarios lo arrojaron desde el mar Egeo al Egipto, en cuyas costas, no mitigándose la tempestad, se vio obligado a tomar tierra y a partir hacia los Tariqueos, situados en la boca del Nilo. Había en aquella playa un templo dedicado a Hércules, lugar de asilo para cualquier esclavo que se refugiara en él. Informados los esclavos de este privilegio, se acogieron a aquel sagrado templo con el ánimo de dañar a su señor, acusándole del rapto de Helena y el atentado contra Menelao.

Enterado el rey Proteo de que había llegado a sus tierras un extranjero, príncipe de la familia real de Teucro, que había cometido en Grecia una impía y temeraria violencia, habiendo seducido furtivamente  a la esposa de su mismo huésped, trayendo con él numerosos tesoros, respondió de esta manera:

“…sea quien sea, que tal maldad contra su mismo huésped ha cometido, prendedlo y traedlo a mi presencia”.

Proteo preguntó a Alejandro quién era, de dónde venía; el interrogado declaró su nombre, el de su familia y su patria. Proteo le interrogó quién era Helena, y aquí es donde intervinieron los esclavos, quienes cuentan la fechoría llevada a cabo por Alejandro.

Proteo, haciendo caso de las declaraciones de los esclavos, lo declara como el hombre más vil y malvado, pues regalado como huésped, se convirtió en adúltero de la esposa de su amigo, violando su tálamo y huyendo con ella y con sus tesoros.

Entonces Proteo se queda como depositario de Helena y los tesoros hasta que él, informado, quiera recobrarlos, expulsando de sus tierras a Alejandro”.

Así dice Heródoto que se lo contaron los sacerdotes del templo de Venus la Huéspeda: “la llegada de Helena a la corte de Proteo”.

Heródoto confiesa que Homero estaba enterado de esta historia, pero que esta narración no era tan grandiosa, tan dramática y tan emotiva para la belleza y majestad de su epopeya como la fábula que le sirvió, aunque reconoce que bien que la conocía.

Sin embargo, el poeta Homero, nos presenta a Alejandro en la Iliada perdido el rumbo y llevando a Helena de un país a otro.

De esto da cuenta Homero en la Aristía de Diomedes con los siguientes versos: “…había allí mantos bordados, dignos de maravilla, obra mujeril de sidonia mano, los que con su noble Helena trajo de Sidón por el ancho Ponto Páris el de rostro divino”.

Y el propio Menelao hablando con Telémaco profiere estos versos que hacen referencia a lo expresado por Heródoto: “…allá en Egipto, con ansia grande de mi vuelta, me detenían Dios y mi mezquina Hecatombe”.

Estos y otros versos indican claramente que Homero da a entender que conocía bien las navegaciones de Alejandro y su arribada a Egipto con todo lo narrado.

Sin embargo, Homero hace llegar a Alejandro con Helena desde Esparta a Ilión. Pero dejemos que sea el mismo Homero quien nos lo cuente, “pues no es poeta quien no sabe fingir”.

Preguntado, entonces, los sacerdotes por Heródoto, sobre si era fábula lo que cuentan los griegos sobre la guerra de Troya, contestaron con la siguiente narración salida de la boca de Menelao:

“…una poderosa armada griega había pasado a la Teucrida para auxiliar a Menelao. Los griegos enviaron a Ilión sus embajadores, comandados por Menelao, quienes pidieron que les fuera devuelto Helena y los tesoros raptados por Alejandro. Los troyanos respondieron siempre que no tenían en su ciudad a Helena ni los tesoros mencionados, que aquélla y éstos se hallaban detenidos en Egipto. Los griegos tomando esta respuesta como un engaño, asaltaron la ciudad a la fuerza, no apareciendo ni los tesoros ni Helena; entonces comprendieron que los troyanos decían la verdad y enviaron a Menelao ante el rey Proteo.

Menelao, llegado a la corte del rey Proteo, hace una narración sincera de lo sucedido y le restituyen a Helena y sus tesoros”.

Así, Heródoto, confiesa que da crédito a lo dicho por los sacerdotes, que Helena no estuvo nunca en Troya, que Príamo no era un necio ni sus hijos tan insensatos que pusieran en riesgo la vida de los troyanos sólo para que Páris gozara de Helena, ni Héctor, el gran héroe, permitiría a su hermano menor tal felonía, que acarreara la ruina de Troya.

Así juzgo, dice Heródoto, este suceso.

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LA GREGUERÍA

Ya desde mi etapa estudiantil fui un enamorado de las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, las leía, las releía y las volvía a leer con pasión e intriga intentando averiguar aquellos juegos de palabras, aquellas ingeniosidades, imitándolas, e incluso, atreviéndome a escribir mis propias greguerías, que luego desparecían entre los papeles de una vieja papelera.

Obra de Nieves Prat

Hoy, por casualidad o porque una voz interior me llamaba, siempre en nuestras vidas hay una voz misteriosa que nos indica el camino, revisé mis estanterías, recorrí el título de cada una de las obras almacenadas una a una por muy bien que estuvieran clasificadas y allí estaba, la cogí de nuevo con manos firmes, como si fuera la primera vez que me encontrara con ella, a pesar de las anotaciones y los subrayados existentes, con ojos avizores, anhelantes de encontrar el pasado y revivir el presente, con la ilusión de descubrir si hoy con la experiencia de la vida a la espalda era capaz de recrearme de forma definitiva con ella o de encontrar entre sus páginas algún recuerdo de otros tiempos.

“La greguería es el atrevimiento a definir lo que no puede definirse, a capturar lo pasajero, a acertar o no acertar lo que puede no estar en nadie o puede estar en todos”, con estas palabras la define el propio autor en el Prólogo a su obra de 1917.

Para que nos entendamos todos: se trata de textos breves en prosa en los que se establecen unos insólitos vínculos de semejanza entre los seres y las cosas más dispares con un particular sentido del humor. Los poetas, especialmente los de la Generación del 27, igualmente la utilizaron y las encontramos con frecuencia entre sus versos.

La literatura las ha definido tradicionalmente como el género original de Ramón Gómez de la Serna que se sitúa en una posición intermedia entre el aforismo y la metáfora. Sus principales ingredientes –continúa la definición– son la comparación, la metáfora, la paradoja, la antítesis y la hipérbole. Tiene un precedente en “las humoradas” y en las breves composiciones periodísticas encabezadas bajo el epígrafe de “ráfagas”, “al vuelo”, “alfilerazos” o “volanderas”.

El propio Gómez de la Serna a propósito de esto, en su Prólogo, la definió: “humorismo más metáfora igual a greguería”, pero recalcando el lado imprevisible e inconsciente de su hallazgo: “son sólo fatales exclamaciones de las cosas y del alma al tropezar entre sí por pura casualidad”.

El diccionario de la Real Academia añade a esto: “agudeza, imagen en prosa que presenta una visión personal, sorprendente y a veces humorística de algún aspecto de la realidad”.

Numerosos críticos han estudiado la greguería tratando de definir sus rasgos esenciales, su sentido profundo y misterioso, el secreto de su peculiaridad como forma de comunicación artística que no coinciden con otras formas breves como el aforismo o la máxima, aunque algunos si han ido por este camino un tanto equivocadamente.

El poeta Salinas en su estudio “Esbozo de Ramón”, afirma que “la greguería debe ser como una breve relación súbita que en virtud de un desusado modo de relacionar ideas o cosas nos alumbra una visión nueva de algo”, añadiendo un poco más adelante, “… es, por tanto, una fuente de conocimiento de la realidad que coincide con la poesía en la actitud y punto de vista desde el que la greguería contempla esa realidad, también en el empleo de recursos como la metáfora, la metonimia, la prosopopeya o los juegos de palabras”.

Por otro lado, César Nicolás en sus estudios “Ramón y la greguería: morfología de un género nuevo”, parte del hecho de que la greguería se basa en los principios de la semejanza, tanto semántica, a través del símil, la metáfora y la metonimia, como fonológica, por medio del juego de palabras, coincidiendo en gran medida con la idea de Salinas.

Son muchos los autores que se fijan y estudian la figura de Ramón Gómez de la Serna, especialmente en su importancia fundamental en la introducción de las vanguardias artísticas y literarias en España y como la greguería constituye una referencia indispensable para comprender la poética de la Generación del 27, así lo señala entre otros Luís Cernuda en su “Estudio sobre poesía española contemporánea”, llegando a concluir como la greguería es a veces un minúsculo poema en prosa citando varios ejemplos:

“Cuando una mujer chupa un pétalo de rosa parece que se da un beso a sí misma”

“La hortensia tiene mojados de cielo sus ojos azules”

Y como otras veces, las más, la greguería llega a la poesía por un camino indirecto: por el juego del ingenio:

“Las golondrinas abren las hojas del libro de la tarde como incesantes cortapapeles que nos han traído de Alejandría”

“El desierto se peina con peine de viento; la playa con peine de agua”

Destacando su defensa de la libertad de las palabras y del azar como una forma de descubrimiento… Los juegos de palabras, la creación de nuevos términos, la personificación o el enorme caudal de vocabulario, que aparece en su obra, son rasgos que definen su estilo. Un estilo que tiene que ver mucho con la poesía.

Para finalizar, he aquí algunas greguerías a modo de ejemplos extraídas del libro de 1917:

“El arco iris es la cinta que se pone la naturaleza después de haberse lavado la cara”

“Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar”

“Las gotas de rocío son unas lágrimas anticipadas por lo efímero que es el día”

“¿No será el secreto de la alta marea que en alguna parte y en cierta hora se baña Dios en el mar?

 

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EL TERCER QUIJOTE

Por un momento llegué a pensar que el mismísimo Cervantes había vuelto a la vida, que se encontraba entre nosotros de nuevo dando vida a sus geniales personajes; más tarde, comprendí que no era un solo Cervantes sino cientos de pequeños Cervantes, quienes se atrevían a dar vida a los más importantes personajes a través de nuevas rutas, era como si numerosos Cervantes pequeños hubieran resucitado y con él sus míticos personajes. Mi felicitación más sincera a cada uno de ellos y ellas, mi enhorabuena a sus profesores y profesoras. ¡Ánimo! Vosotros sois capaces de ir mucho más lejos aún.

Quiero desde estas líneas felicitar a quien tuvo tan brillante idea, como brillante es la participación de todos los escolares de los veintisiete centros de nuestra ciudad que han intervenido en su recreación, así como al grupo de escritores Literaria XXI, sin olvidarme de la Concejalía de Educación, sin duda responsable de coordinar este magnífico proyecto para culminar la celebración del IV Centenario de la muerte de Cervantes, sin obviar a nuestra máxima autoridad local, el señor alcalde de nuestra ciudad. ¡Un buen final para el IV Centenario de la muerte de nuestro ilustre y genial conciudadano!

Ciertamente esta idea no es nueva en su totalidad, aunque si va mucho más allá: ya en el año 2005, año de la celebración de la primera parte de El Quijote, el llamado Quijote de 1605, los niños y niñas  de los colegios de Primaria de nuestra ciudad hicieron una copia manuscrita de la primera parte de El Quijote con la decoración de la primera letra de cada capítulo.

En el año 2015, a propósito de la conmemoración de la segunda parte de El Quijote, los alumnos y alumnas de los centros de Alcalá de Henares volvieron a deleitarnos con la copia manuscrita de la segunda parte, añadiendo a la decoración de la letra primera de cada capítulo dibujos de escenas de El Quijote y de sus principales personajes.

Este año, con la celebración del IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, el esfuerzo ha sido mucho mayor, más interesante y más imaginativo, pues se ha utilizado la creatividad, la capacidad literaria de unos niños y niñas, su ilusión desmedida por emular a nuestro genial autor con la ayuda y apoyo de sus profesores y el grupo de grandes escritores de Literaria XXI, para recrear un  viaje por las ciudades Patrimonio de la Humanidad pleno de aventuras, de emocionantes episodios e intriga humorística, siguiendo el estilo cervantino, al menos, para los que hemos tenido la suerte de leerlos y saborearlos disfrutando de su lectura.

Personalmente me encuentro entusiasmado por la capacidad literaria de estos pequeños Cervantes, convertidos en grandes creadores siguiendo los pasos de Miguel de Cervantes, inspirados en su obra, emulando y contando las gestas de los dos geniales protagonistas: Don Quijote y Sancho, sin olvidar a la singular y bellísima  Dulcinea del Toboso, al caballo Rocinante y al burro Rucio.

Parafraseando a nuestro Alcalde: “un singular proyecto, en una singular aventura, concebida por autores singulares”, y según nuestra concejala de educación: “amistad, solidaridad, perseverancia o tesón son cualidades reflejadas en cada uno de los episodios que se narran, siendo la prevalencia de estas virtudes uno de los objetivos principales perseguidos en este proyecto”.

Concluyo con las palabras de nuestro señor Alcalde deseando que se hagan realidad: “¡ojalá! que nuevos proyectos, tan estimulantes como éste, nos ayuden a la vuelta de la esquina” y añado yo: ahora tenemos un buen motivo para hacer posible estas palabras con el Centenario de Cisneros que estamos celebrando: él fue el gran constructor y engalanador de nuestra ciudad, hagamos que cuantos hoy la habitamos nos sintamos orgullosos de su esfuerzo, su tesón y su amor por nuestra ciudad.

El Director de la Academia de la Lengua finaliza su prólogo con estas palabras del propio Cervantes: “Una de las cosas que más debe de dar contento a un hombre virtuoso y eminente es verse viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las gentes, impreso y en estampa; porque, siendo al contrario, ninguna muerte se le igualara”.

Bien contento estará nuestro autor y conciudadano con su publicación de “El tercer Quijote”, al comprobar como las futuras generaciones seguirán hablando bien de su obra y recordando su nombre para siempre. Seguro que  observará orgulloso, desde el atalaya de su casa, las constantes muestras de simpatía y cariño que grandes y pequeños, propios y extraños muestran, fotografiándose sonrientes entre las estatuas de sus dos grandes protagonistas, como recuerdo para su historia.

Gracias a mi nieto “Fer”, uno de los participantes en dicha recreación, uno de esos excelentes jóvenes émulos de Cervantes, cayó en mis manos y tuve la oportunidad de leer este “Tercer Quijote” que me ha hecho  una gran ilusión  mostraros y alabar el proyecto, animándoos a que mostréis interés por su lectura y por las aventuras de nuestros héroes reencarnados.

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