LOS ALL BLACKS Y SUS PRINCIPIOS

Cuando lo presenciamos en televisión, cuando vemos a los “All Blacks” ponerse en formación antes del inicio de un partido de Rugby, nos quedamos impresionados, observamos sus movimientos y sus gestos, su ritual, sobrecogidos permanecemos un tiempo como si algo sobrenatural se nos mostrara en nuestro interior.

Seguimos con suma atención como los contrarios se alinean ante el equipo de Rugby los “All Blacks”, como se enfrentan ante la “Haka”, como siguen con gran interés y atención su ritual, el ritual que un grupo de guerreros vestidos de negro les lanzan de forma intimidatoria. Los “maoríes” creen que la “Haka” arrastra a los “tipunas”, nuestros ancestros, fuera de la tierra y los atrae hasta nuestras almas.

World Rugby

Los “All Blacks” bailan la “Haka” para reconectar con su propósito fundamental, para entrar en contacto con el corazón de su cultura, para invocar a los ancestros y que éstos les ayuden en la batalla que están a punto de iniciar, y, sobre todo, para que intimiden y desconcierten a los competidores, a los contrarios, sirviendo de vínculo los unos con los otros.

“Los líderes, como los “All Blacks”, pueden utilizar los rituales como un desafío a los oponentes y a sí mismos, para añadir contenidos al legado, para encarnar el sistema de creencias.”

¿Pero, cómo se enfrentan los equipos contrarios a la “Haka”? ¿Cuál es la posición, la situación del equipo contrario que tiene que jugar contra los “All Blacks”? Casi siempre de forma diferente dependiendo de su cultura, aunque con un elemento en común: algunos intentan ignorarlos, ni les miran a la cara, como si aquello no fuera con ellos, sin profundizar en su significado; otros procuran avanzar con ella, como aceptando aquel ritual desafiante, como algo folklórico; la mayoría, codo con codo, le hacen frente. Sin embargo, sea cual sea la actitud que se tome, el equipo contrario sabe en su interior, comprende en lo más íntimo de su ser, que están ante algo especial, algo sobrecogedor. Presienten que lo que tienen delante es una cultura, un ritual, una identidad, un sistema de creencias y valores. Así, en el momento en que la “Haka” llega a su punto culminante, el equipo contrario ya ha perdido el partido, porque el rugby, como tantas otras cosas en la vida, se decide en la mente.

Un gran jugador por sí solo, en un partido, puede triunfar hasta cierto punto. Pues, en un buen equipo, no existen las superestrellas, lo acabamos de ver en los mundiales de futbol. Hay grandes jugadores que demuestran su potencial al ser capaces de jugar con los demás como equipo. Se sacrifican para ayudar a su equipo a ganar. De esta manera, al convertir el “yo” en “nosotros” se transforman en un equipo ganador. Se trata de pensar en el interés del conjunto antes que en el propio.

“Los grandes líderes protegen siempre a su gente, estimulan los vínculos, la colaboración y el sentimiento de pertenencia colectiva. Las personas trabajan los unos para los otros en lugar de buscar la gloria individual”.

Un ejemplo ilustrativo nos ayudará mejor a entender este pensamiento:

Estamos habituados a contemplar en el firmamento, en los momentos de migración de las aves, como una bandada de pájaros vuelan dibujando una elegante “V” en el cielo con su constante graznar o piar. Uno va en cabeza, otro le sigue, otro toma el mando cuando el de delante se agota, se trata de un sistema de apoyo mutuo. En el ciclismo igualmente lo vemos, estos días lo hemos observado en “L`Tour”, hemos presenciado como el equipo “SKY” coloca a sus hombres en fila, uno detrás de otro, y como se van relevando según los caracteres del terreno o cuando el que marcha en cabeza se agota. Pues bien: “volad siempre en formación. Sed una sola mente. Seguid la punta de lanza”.

“Según esto, los buenos líderes equilibran el orgullo y la humildad: un orgullo absoluto en el rendimiento; una humildad completa ante las tareas”.

“El desafío consiste en mejorar siempre incluso cuando eres el mejor”.

Se dice que los “All Blacks” cuidan de sí mismos. Se trata de no esperar que otros hagan tus trabajos. No confiar en que las cosas se te dan hechas. Pues, un puñado de individuos con talento pero sin disciplina llevan siempre al fracaso.

El carácter triunfa sobre el talento. El carácter colectivo es un elemento de éxito. Concéntrate en obtener un buen espíritu de equipo y los resultados vendrán solos. El desafío para todo equipo consiste en construir un sentido de unidad. Pues la cuestión no es lo bien que juegas individualmente, sino lo bien que se trabaja en conjunto.

“Nuestros valores determinan nuestro carácter. Nuestro carácter decide nuestra valía”.

La humildad, la esperanza y la responsabilidad hacen que su juego crezca. Los hace ser mejores. La humildad es una característica profundamente arraigada en los maoríes y en la cultura polinesia. La humildad es una parte fundamental de un carácter equilibrado. La humildad no es ni significa debilidad, es justamente todo lo contrario.

La responsabilidad compartida significa apropiación compartida. Un sentimiento de inclusión permite a los individuos sentirse más dispuestos a entregarse a una causa común.

Deberíamos añadir otro elemento importante: el lenguaje. El lenguaje es esencial para triunfar; el lenguaje establece el esquema mental y físico para la victoria.

“Un equipo de seguidores sin más, siempre está a la defensiva. Un equipo, por el contrario, de líderes se ofrece y encuentra siempre la manera de ganar”.

Por ello, mi lenguaje es mi despertar, mi lenguaje es la ventana a mi alma. Entonces, el primer estadio del aprendizaje es el silencio, el segundo es la escucha. En consecuencia, practica con intensidad para desarrollar una mentalidad adecuada para ganar, así lo piensan los “All Blacks”:

“La forma física, la comprensión táctica, la comprensión técnica son tres patas, pero para que exista estabilidad en el taburete necesitamos la cuarta pata: la fuerza mental”.

Los “All Blacks” aprenden a protegerse a sí mismos de la fragilidad mental: “Si te casas con el yo, el entorno, los rituales, el legado y lo pones todo junto, estarás tejiendo una tela muy bonita que te ayudará a navegar. Quizás te tambalees, pero no te romperás ni te derrumbarás”.

El desarrollo del auténtico yo, el conocerte a ti mismo tiene un gran poder en el rendimiento.

Bill George, en su libro “El auténtico Norte”, explica que la esencia de un gran líder está en mostrarse genuino, real y honesto con quien eres. La mayor parte de los líderes que fallan, carecen de una identidad fuerte, de creer en sí mismos y de respeto por sí mismos. Cuando los líderes faltan al respeto a los demás, eso empieza con la falta de respeto a sí mismos. Los mejores líderes se mantienen coherentes con sus valores, dirigen su propia vida: el liderazgo empieza y termina con la autenticidad. Se trata de ser tu mismo, de ser la persona que debes ser”.

La autenticidad, según Secretan, es pensar, decir, hacer lo mismo de manera coherente. La autenticidad nos permite ser autores de nuestra propia vida. La autenticidad supone honestidad e integridad: la honestidad nos permite acceder a nuestra visión verdadera sobre nosotros mismos; la integridad, dice Michael Jensen, significa hacer honor a tu palabra. Se convierte en una herramienta de liderazgo, sus resultados son: claridad, certidumbre, productividad, avance. Si hablamos de forma integra nuestra palabra se convierte en nuestro mundo; es un compromiso, una declaración de intenciones, un generador de fuerza. Integridad significa que nuestras palabras y nuestros actos están en sintonía de modo que nuestros valores, nuestros propósitos, nuestras creencias y nuestros comportamientos fluyen en la misma dirección.

Dice Eostwod: “construir confianza, ayudar a las personas a desarrollarse y atacar comportamientos de alto rendimiento son tareas que no terminan nunca. Los rituales reflejan, recuerdan, refuerzan y reimpulsan la historia central: los rituales, símbolos y lemas constituyen el tejido de los equipos y las organizaciones de élite, el hilo que une a las personas. Los rituales son la estructura que mantienen las creencias. Los rituales hacen que las ciencias sean tangibles, las convierten en algo, las actualizan”.

Victor Frankl, y con esto doy por concluido este ensayo, dice en su obra “El hombre en busca de sentido”: la necesidad de encontrar sentido es la principal fuerza motivadora del ser humano. Las historias, la cultura es la mejor manera que tenemos de construir y de encontrar el sentido de la vida”.

He aquí la importancia de la palabra. He aquí como las culturas fuertes necesitan un lenguaje y un vocabulario para poder crear nuestro mundo con la palabra. He aquí el sentido y el significado de la “Haka”. He aquí el valor de los “All Blacks”.

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LAS MANIFESTACIONES LITERARIAS Y EL CAMINO DE SANTIAGO

Desde que el ser humano, como hemos venido señalando en artículos anteriores, empezó a plasmar por escrito sus sentimientos, sus emociones y vivencias, sus experiencias viajeras; desde ese momento, todo, absolutamente todo, constituye una fuente importantísima de inspiración, como nos vienen demostrando, día a día, las investigaciones y estudios.

Así, aprovechando que estamos en la celebración de la fiesta del Apóstol Santiago, queremos hacer un breve recorrido por la literatura en relación con el Camino de Santiago.

Tras el hallazgo de los restos del Apóstol en el S. IX, y la difusión de dicha noticia por el mundo cristiano, se produce un movimiento socio-cultural que no deja indiferente a nadie, comenzando una gran afluencia de peregrinos que alcanza su momento más álgido en los S. XIII y XIV.

Este acontecimiento, ha dado lugar a la aparición de todo tipo de obras literarias: ya de boca en boca, como en forma escrita, siguiendo los diversos caminos que llevan a Santiago de Compostela, que no nos puede dejar indiferentes: trovadores y juglares, autores cuyos nombres nos son conocidos dejan constancia de ello, ya en poemas épicos, líricos o narrativos como el más reciente de Concha López Narváez “Endrina y el secreto del peregrino”. Novela llena de emoción e intriga, ambientada en el S. XII.

De esta manera, el Camino de Santiago resultó ser un excelente propagador de ideas, sentimientos y vivencias en la E. Media principalmente. Canalizó una forma peculiar de entender el cristianismo. Contribuyó a extender el arte románico por todos los rincones de Europa. Fijó un sistema político-social en la sociedad de la época: el régimen feudal. Pero, sobre todo, difundió un gran interés por la poesía y la lírica provenzal, que pronto fue asimilado por la lírica gallega y castellana. Sin duda, las primeras manifestaciones se las debemos a trovadores y juglares que acompañaban a los reyes o señores que hacían el Camino.

En poco tiempo, el Camino de Santiago se llena de monasterios, hospederías y hospitales con lo que la cultura pasará a estar en manos de la Iglesia. Así, los monjes cantaban, recitaban o narraban las leyendas y milagros del Camino.

El llamado “Mester de Clerecía”, Gonzalo de Berceo en particular, desde el Monasterio de San Millán de la Cogolla, se convierte en el máximo exponente de este buen hacer con su famosa estrofa la “Cuaderna Vía”.

Un autor de este mismo Mester y, también, en Cuaderna Vía, El Arcipreste de Hita, en su “Libro de buen amor”, “os habla uno que es de Alcalá…”, nos describe en unas hermosas estrofas en Cuaderna Vía entre la 1205 y la 1209 como se vistió Don Carnal para el peregrinaje:

 

“El viernes de indulgencias, vistió nueva esclavina,

Grande sombrero redondo, con mucha concha marina,

Bordón lleno de imágenes, en él la palma fina,

Esportilla e cuentas para rezar aína.

Los zapatos redondos e bien sobresolados,

Echó un grand dobler sobre los sus costados,

Gallofas e bodigas lieva y condesados:

D’ estas cosas romeros andan aparejados.

Desuyo del sobaco va la mejor alfaja:

Calabaza bermeja más que pico de graja,

Bien cabe su azumbre e más una meaja:

Non andan los romeros sin aquesta sofraja.

Estaba demudada d’esta guisa que vedes;

El sábado por noche, saltó por las paredes,

Diz: “vos que me guardades, creo que no m’ tomades,

Ca a todo pardal viejo no l’ toman en todas redes”.

Salió mucho aína de todas aquestas calles,

Diz: “Tú, Carnal soberbio, meto que non me falles”.

Luego aquesa noche, llegó a Roncesvalles.

¡Vaya, e Dios le guíe por montes e por valles!”

 

Gonzalo de Berceo en sus diversas obras: El libro de Alexandre, Vida de San Millán de la Cogolla y, de manera especial, Los milagros de Nuestra Señora recoge diversos milagros y leyendas de peregrinos en su Camino a Santiago de Compostela. Milagros que, a su vez, cantaba el rey Alfonso X el Sabio.

Alfonso X el Sabio se convierte así en el principal poeta lírico del Camino de Santiago en sus “Cantigas” escritas en galaico- portugués, considerándose su obra más personal y un repertorio de extraordinaria riqueza con melodías originales. Sin duda las dos Cantigas más importantes en cuanto al tema se refiere son: la Cantiga 127 “El peregrino ahorcado” y la Cantiga 26 “el Milagro del romero de Santiago”, ambas fueron recogidas por otros autores como Gonzalo de Berceo y la leyenda de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada sobre gallos y gallinas dan cuenta de ello.

No quiero dejar de concluir este pequeño homenaje literario al Apóstol y su camino sin hacer una pequeña mención al Romancero, una de nuestras mayores aportaciones a la literatura universal, quien tampoco fue ajeno a este fenómeno. Me estoy refiriendo al romance de “Don Gaiferos de Mormaltán”. Los estudiosos llegan a afirmar que este romance es el único auténticamente inspirado en la peregrinación a Santiago de Compostela:

 

“¿Adónde va aquel romero, mi romero adónde irá?

Camino de Compostela, no sé si allí llegará.

Los pies cubiertos de sangre, ya no puede más andar.

Pobrecito, pobre viejo no sé si allí llegará.

De largas y blancas barbas, ojos de dulce mirar,

Ojos tristes, leonado, verdes como agua del mar.

¿Adónde vas peregrino, adonde quieres llegar?

Camino de Compostela, donde yo tengo mi hogar.

Compostela, esa es mi tierra, la dejé siete años ha,

Reluciente en siete soles, brillante como un altar.

Ven mi romero conmigo, juntos hemos de marchar,

Yo a la virgen canto trovas, la virgen de Bonaval.

Yo me llamo Don Gaiferos de Mormaltán.

Gracias mi señor Santiago, a tus pies me tienes ya,

Si quieres tomar mi vida, ya me la puedes quitar,

Que yo moriré contento en tu santa Catedral.

El viejo de barbas blancas cayó mirando al altar,

Cerró los sus ojos verdes, verdes como agua de mar.

El obispo que esto oyó, allí lo mandó enterrar.

Y así murió, mis señores, Gaiferos de Mormaltán.

Este es uno de los Milagros que Santiago sabe obrar”.

 

Hasta aquí este pequeño homenaje a Santiago de Compostela y su Camino. Un homenaje literario corto pero significativo del impacto que la noticia y el Camino tuvieron entre el mundo de las letras. El tiempo y el espacio no dan para más. ¡Feliz Camino a cuantos os encontráis transitando por los diversos y polvorientos andares!

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TRAS LAS HUELLAS DE MELPÓMENE

Soy consciente de que nos encontramos en la mitad del mes de mayo. Mes hermoso para la creatividad, la música y la danza, la belleza, el florecimiento de la naturaleza, la vivacidad, el colorido y el ritmo de todos los seres, de todas las plantas, de todo cuanto tiene vida o la recibe en ese instante.  Mayo es el mes de las musas.

Seguro estoy de que en esta época el gran Cervantes, el “Divino” Figueroa y otros muchos más recrearon sus creaciones, se entregaron con frenesí a la pluma, esculpieron las más bellas palabras y frases, ideas e imágenes, sus mentes hacían brotar, cual tierra la más fértil, bien regada y bañada por el sol de la creación, montones de figuras, de pensamientos, de ilusiones que luego fueron plasmadas para las futuras generaciones en recuerdo de sus hacedores.

Obra de Nieves Prat

El lenguaje surgía en cada sílaba. La palabra se hacía fluida encadenándose una a otra, unas a otras, hasta formar la magia del lenguaje escrito, la rigurosidad de la oración en la frase bien construida, espléndidamente elaborada y formada, el pensamiento maravillosamente manifestado hasta alcanzar la hermosura del lenguaje hablado.

Yo, por el contrario, me encuentro en un profundo desierto, en un seco y terregoso campo, árido y lleno de terrones, sin un brote que admirar, sin una idea, sin un algo que pergeñar, sin habilidad o pericia para sacar adelante una expresión productiva y con sentido, con significado.

Mi pluma se queda inmóvil entre mis dedos. Mi mente se siente incapaz de enviar una orden por vaga y desordenada que sea. Mis dedos permanecen inertes sobre el teclado, estériles, inexpresivos, como agarrotados, sin energía.

Es en este preciso momento, en el que viene a mi pensamiento aquella frase del famoso Feliciano Silva, que Cervantes hace suya en el primer capítulo de la Primera parte de Don Quijote: ”La razón de la sin razón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra hermosura…”, aunque la cita no es literal, pero sí representativa, viniéndome a la mente como la mejor manera de describir mi situación y la tierra yerma de donde nada brota y nada produce, haciendo mía aquella forma estrófica llamada “Ovillejo” que, sin duda, inventó Cervantes y puso en el capítulo XXVII de la Primera parte de Don Quijote:

 

¿Quién menoscaba mis bienes?

Desdenes

¿Y quién aumenta mis duelos?

Los celos

¿Y quién prueba mi paciencia?

Ausencia

De es modo, en mi dolencia

Ningún remedio se alcanza,

Pues me matan la esperanza

Desdenes, celos y ausencia…

 

Por más que estrujo mi mente, ideó pensamientos y mensajes, mi cabeza está a punto de estallar en mil pedazos, pero la pluma no se mueve, el teclado no es capaz de marcar una sola letra, una frase. ¿En qué lugar se pierde el hilo conductor de la mente a la pantalla? ¿Dónde queda esa creatividad de la que en otros momentos hice gala? ¿Qué neurona, qué conexión entre las mismas se ha despistado, se ha quedado dormida o ha desaparecido? ¿Quién es el encantador que me ha robado y me ha hechizado con su embrujo? ¿Cómo puedo salir de este atolladero, recuperar el olfato perdido, hallar la razón de mi existencia, encontrar el eslabón en una noche de invierno?

Ante tanto interrogante, ante tanta respuesta en blanco, vuelvo a los clásicos. Me inspiro en ellos. Me planto en la mitad del mes de mayo. Busco su frescura, su savia, su revivir. Abrazo la verde naturaleza. Respiro su aroma, su perfume, su viveza y su color. Me detengo con calma en lo que me brindan los sentidos. Inspiro con profundidad observando las entrañas de las cosas. Revivo y rememoro los colores, la musicalidad, la vida misma sin hallar un mensaje alentador, un atisbo de luminosidad, una lámpara, por minúscula que sea, que alumbre un punto en medio de la niebla, de la noche, de la esterilidad en la que me veo envuelto.

De nuevo, me vienen a la mente, justo ante esta situación y en este preciso instante, aquellas expresiones de Cervantes: “…La pluma es la lengua del alma…” o aquélla: “…la abundancia empobrece el espíritu…” o ésta, a fin de intentar animarme: “…porque la experiencia me mostraba que la música compone los ánimos descompuestos, y alivia los trabajos que nacen del espíritu…”

A modo de conclusión, quiero dar fin a este escrito con aquélla frase llena de sabiduría y, probablemente, la más adecuada: “…si te caes no esperes otra ayuda para levantarte que la que puedas recibir de la mano que está al final de tu brazo…”

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LA PERFECCIÓN EN EL ARTE. EL LENGUAJE BIEN UTILIZADO

A propósito de los dos trabajos anteriores sobre: “El origen del lenguaje” y “La magia de la escritura” me apetecía mucho volver a escribir algo, dada la deuda que tenemos con él y porque no nos hemos molestado mucho en rendirle un merecido homenaje; me refiero a uno de los hijos ilustres de nuestra ciudad, uno más de esos personajes que mejor utilizó nuestra lengua para mayor gloria de nuestras letras alcalaínas, orgullo de cuantos en esta ciudad vivimos y nos consideramos herederos de las mismas; me estoy refiriendo: a aquel personaje que fue capaz de arrojar sus escritos al fuego por no considerarlos dignos, por no creerlos merecedores de la belleza y perfección que se merecían según su entender. Estoy hablando del alcalaíno Francisco de Figueroa, no lo confundamos con Lope de Figueroa maestre de los tercios españoles; estoy hablando de el llamado por sus contemporáneos y conocido después en la historia gracias a lo maravilloso de sus sonetos “El Divino”.

Obra de Nieves Prat

¿Quién era “El divino” por nombre Francisco de Figueroa? Un hijo de la ciudad de Alcalá de Henares, un hombre amante de su ciudad, en la que pasó mucho tiempo y a la que regresó después para morir, para hacerse tierra con la tierra que lo vio nacer y agua con las aguas del río Henares que la riega y al que cantó bellamente. Del ilustre linaje de los Figueroa, nacido sobre el 1536, aunque no todos los biógrafos se ponen de acuerdo en la fecha de su nacimiento, ni en la de su muerte.

El mismo don Esteban Azaña, en su Historia de Alcalá, es el primero en homenajearle y en reclamar un lugar más digno para este ilustre alcalaíno cuando dice: faltaríamos a un sagrado deber sino consignamos en estas páginas, en el capítulo en el que se da cuenta de la existencia del inmortal Cervantes, a otro hombre, hijo de la afortunada Compluto, que brilló cual esplendente aurora en el florido campo de la poesía. Compañero y amigo de Cervantes, hijo del mismo pueblo…” ¡Y hoy tan olvidado! Podríamos añadir nosotros.

Figueroa desde muy joven partió a Italia, donde recorrió varias ciudades, estudió la lengua del país y compuso varios poemas en dicha lengua, dejando buenas muestras de su buen hacer y ejemplos de bellos y perfectos escritos, demostrando la asimilación de su poesía como se ve en la Elegía I. Allí, fue soldado y cortesano, desempeñando, luego más tarde tareas diplomáticas por los Países Bajos con el conde de Terranova.

De vuelta a España se instala definitivamente en su amada ciudad de Alcalá de Henares, donde se dedica al estudio y perfeccionamiento de la lengua castellana entre los grandes maestros de la Universidad como Ambrosio de Morales, buena muestra de ello es la Epístola dedicada a éste “Sobre como hablar y pronunciar el castellano”-

Esta preocupación por el perfeccionamiento de la lengua, el grado que él mismo se exigía tan grande, que no quedando satisfecho con sus escritos, poco antes de morir, condenó al fuego toda su obra juvenil; ciertamente, parte de ella logró salvarse de las llamas gracias a su amigo Antonio de Toledo, señor de Pozuelo, que luego serían recogidas y editadas en Lisboa por Luis de Tribaldos; otros, al parecer, no vieron la luz hasta mucho más tarde, cuando el erudito Menéndez Pidal los arrancó del olvido en el que se encontraban.

¿Qué podemos decir de su estilo y perfección? Esteban Azaña dice “ que su poesía fue inimitable, mereciendo el calificativo de “El Divino”, que llegó a ser el modelo de la poesía en toda Europa y después de Petrarca, sólo él mereció el laurel de poeta sobre todos los que han cultivado el divino arte”.

Ciertamente, dicen los estudiosos, los que han profundizado en su obra, que la poesía de “El Divino” Figueroa es personal e independiente, de una cuidada elaboración, que sus raíces sólo se encuentran en Petrarca y Garcilaso, que el propio Cervantes lo admiró y nos mostró los dos seudónimos poéticos del poeta y su amada: “Tirsis y Filis”. Escribió Elegías y Glosas, Églogas y Canciones, pero donde más muestra la perfección de su poesía es en sus Sonetos.

Arsenio Lope, en su libro “Otras historias de Alcalá” habla de “El Divino”, de la belleza e importancia de sus composiciones poéticas diciendo: “que Cervantes, que al parecer tuvo una buena amistad con su paisano, le compara con el mismísimo Garcilaso de la Vega, que Lope de Vega le canta con los siguientes versos:

“….que en tanto que tu Henares

Llevare al Tajo sus cristales puros,

Consagrarán altares

A tu memoria de Alcalá los muros

Y como otro Perseo,

Serás de Atlante escudo Meduseo”

Que Francisco de Quevedo lo iguala a Herrera y lo califica con el nombre de “El Divino”.

Y concluya Arsenio Lope: “…a pesar de todo, El Divino Figueroa se encuentra en el olvido, esperando una mano que le ayude a salir del ostracismo cruel al que parece destinado”. Y añado yo: ahora que hemos celebrado el Centenario de Cervantes y el de Cisneros, no estaría nada mal un homenaje a este ilustre poeta alcalaíno, que fuéramos la mano de la que habla Arsenio, a fin de que no permanezca más tiempo en el olvido y se hagan realidad aquellos versos de Lope de Vega:

Consagraran altares

A tu memoria de Alcalá los muros…

No creo que Lope de Vega se refiera a estar colgado su nombre en una esquina de una calle que lleve su nombre. Algo más se merece El Divino Figueroa por parte de su ciudad a la que cantó y amó en sus poemas.

Si hemos hablado de magia de la escritura y lenguaje anteriormente, El Divino Figueroa es un claro ejemplo de ello, un poeta a estudiar para admirar el perfeccionamiento del mismo y el valor de lo por él escrito.

A quien corresponda: hagamos algo para dar a conocer y poner como ejemplo a nuestros jóvenes a este excelente poeta y a este notable hijo de nuestra ciudad.

Para concluir, trascribo una composición de Figueroa tomada de D. Esteban Azaña.

Cuitada navecilla,

Por mil partes hendida,

Y por otras mil veces rota y cascada,

Tirada ya a la orilla,

Como cosa perdida

Y aún de tus mismos dueños olvidada.

Por inútil dejada

En la seca ribera

Fuera del agua, y de las olas fuera;

¡Has de volver ahora!

Desamparada y sola

A recibir el mar de nuevo afrenta,

Y a guardar cada hora

Tras una y otra ola,

Una y otra cruel fiera tormenta!

Tendrás de nuevo cuenta

Si se enmarañará el cielo,

Si nace o muere el sol claro o con velo!

 

Hoy, me uno a la voz de Esteban Azaña, a la llamada de atención de Arsenio Lope Huerta y con ellos, todos unidos, exigimos un lugar más importante para otro de los hijos ilustres de nuestra ciudad, otro personaje cuyo nombre debería estar siempre presente en nuestras mentes y en la historia de Alcalá de Henares con letras grandes.

 

 

 

 

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OTRA FORMA DE ENRIQUECIMIENTO DEL LENGUAJE

Hace algunos días, mientras leía la obra titulada “Los Tercios” de José Javier Esparza, obra donde se relata la aventura gloriosa de la infantería española desde los tiempos de El Gran Capitán, en el que se nos explica quienes eran aquellos hombres, como combatían, como vivían y morían, cual era el significado del término tercio y su origen, me pareció muy oportuno hacer una referencia al lenguaje que empleaban, a expresiones que utilizaban y que hoy han llegado a nuestros días a modo de refranes o de frases hechas.

Obra de Nieves Prat

El nombre de “tercio” aparece oficialmente en una ordenanza de Carlos I allá por el año 1543; allí se define formalmente a la infantería como un sistema de organización administrativa, aunque el término como tal procede de una ordenanza de 1497 que hablaba de “repartirse los peones en tres partes: uno, tercio con lanzas o picas; otro tenía nombre de escudados; de ballesteros y espingarderos”, que luego serían sustituidos por los arcabuceros. En una palabra, con el nombre de tercios se evita una dispersión haciéndose todo bajo un único mando.

Así, los tercios se convierten en un ejército, en un estilo de moral, en una forma de vida y, sobre todo, que es lo que aquí nos interesa, en un lenguaje propio que ha llegado a nuestros días y en el que aquí y ahora nos queremos fijar.

Uno de estos capítulos lo dedica el autor al lenguaje, a las expresiones familiares, a las frases hechas, la mayoría de ellas empleadas por aquellos hombres en el campo de batalla y que aquí queremos recoger con sus diversos matices y por su aportación a la lengua, aunque sigan manteniendo una fuerte relación.

La primera que quiero reseñar es aquella de “estás haciendo las cuentas de El Gran Capitán”. Sé que no es la más popular, pero si de las más antiguas y tiene su relación con el balance detallado, que El Gran Capitán presentó ante Fernando el Católico, ante la exigencia de éste por que le mostrara el uso que había hecho de los dineros gastados en las campañas de Italia. Balance que sería muy largo de narrar por lo minucioso del mismo, pero que hoy se utiliza en un doble sentido: o para ridiculizar una relación muy genérica, o para mostrar un balance exagerado y minucioso de gastos.

Al mismo Gran Capitán se le atribuye: “a enemigo que huye puente de plata”, expresión que ha quedado reflejada en el refranero español, que hace referencia, a que conviene facilitar la retirada a un enemigo con el que no te vas a enfrentar.

Sigamos a continuación con otras expresiones más populares y más utilizadas. ¿Quién no ha dicho alguna vez “me han dejado en la estacada”? La estacada, como el mismo nombre indica, viene de estacas con punta: se trataba de un parapeto u obstáculo de palos afilados que se colocaba para entorpecer o impedir el avance enemigo. Así “dejar a uno en la estacada”, significaría abandonar a una persona a su suerte o dejarla sola ante el peligro.

Tan popular y de vigencia en la actualidad es: “mandar a alguien a la porra”, “vete a la porra”. ¿Quién en algún momento no ha utilizado esta expresión? Pues bien, en los Tercios, el sargento mayor utilizaba un garrote de grandes dimensiones para dirigir a la tropa en la batalla llamado “porra”.”Mandar a uno a la porra” era sinónimo de arresto o castigo.

Pues bien, en el mismo orden estaría: “me importa un pito”. Esta expresión toma su nombre de “pífano”, especie de flautín, que acompañaba a la tropa en marcha junto con el retoque de un tambor. Este pífano lo tocaba un muchacho o jovenzuelo al que se le solía llamar “pito”, dado que era el que menos cobraba de la tropa, se empezó a utilizar como algo sin importancia, de aquí el dicho “me importa un pito”.

Para finalizar estas frases más populares recordaremos otra: “esta vida es una bicoca”. El término bicoca proviene de una batalla que ganaron los Tercios, en la que causaron muchísimas bajas al enemigo y ellos sólo tuvieron una por culpa de una coz, dada por una mula de carga a un soldado, fue en la batalla de “La Bicocca”. Hoy la utilizamos cuando conseguimos algo sin esfuerzo.

A continuación voy a reseñar algunas que hacen referencia a batallas, asedios o conquistas famosas o hechos gloriosos. Comenzamos por “poner una pica en Flandes”. Este dicho tiene relación con la guerra de los Países Bajos y guarda relación con conseguir algo con gran dificultad. “En Flandes se ha puesto el sol”, tiene un matiz de poner fin a algo. “Se armó la se San Quintín”, hace relación a la famosa batalla y a la infinidad de muertos que se produjeron y con este sentido se suele utilizar.

Quiero concluir este relato con una expresión que está en boca de todos en los eventos deportivos de cualquier índole, me refiero: a “la furia española”, dicho que no es actual, sino que tiene su origen en el cerco de Amberes, referida a los tercios por su tesón, su valentía y su atrevimiento.

Podríamos reseñar muchas más expresiones, palabras o dichos, pero creo que ya son suficientes para entender la importancia del lenguaje a través de los tiempos, los diversos matices y significados que van adquiriendo.

Con este artículo pretendo de alguna manera honrar al Príncipe de los Ingenios, a nuestro gran conciudadano, a nuestro escritor más festejado y alabado, me estoy refiriendo al gran Miguel de Cervantes, al más ilustre de los alcalaínos, en el día del libro, fecha que conmemora su muerte.

No podía faltar en este día tan señalado un recuerdo, un homenaje a su persona, a su inmensa aportación al enriquecimiento y embellecimiento de la lengua española.

Feliz día del libro.

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LA MAGIA DE LA ESCRITURA

Siguiendo con la temática del artículo anterior, me pareció muy oportuno insistir en la investigación sobre el origen primero de la escritura en los documentos históricos que aportaron los arqueólogos, que aunque no son muchos, si los suficientes para intentar llegar a las causas primeras, a los primeros indicios de por donde discurrió el acto de comunicación a través de la escritura.

Obra de Nieves Prat

En un primer momento, me llamó profundamente la atención los hechos acaecidos sobre el pueblo hitita, su poderosa aparición y su pronta desaparición sin dejar muchos vestigios; más tarde, atrajo intensamente mi curiosidad la posible aportación de este pueblo a la magia de la escritura, dado su entronque dentro de la cultura indoeuropea para enlazar con los fenicios y los griegos.

Quiero apuntar que la escritura nació ante la necesidad de los pueblos económicamente poderosos (agrícolas, ganaderos o con transacciones mercantiles), a fin de controlar de manera exacta sus productos, sus beneficios o el resultado de sus operaciones, al menos, así lo demuestran las tablillas y los restos encontrados  y estudiados por los investigadores.

La piedra Rosetta encontrada por las tropas napoleónicas en la conquista de Egipto, hizo pensar al mundo científico, que el jeroglífico egipcio era un auténtico alfabeto, según desveló el padre de la egiptología Francis Champollión.

El gran imperio hitita, que existió a finales del tercer milenio o comienzos del segundo milenio antes de Cristo, llegó a ser la mayor potencia militar de Asia Menor, incluso, más poderoso que el egipcio del gran faraón Akhenatón. Un estado bien organizado, que dominó a todos los pueblos de Anatolia, especialmente en tiempos de su rey Subbiluliuma.

Los hititas fueron un pueblo poderoso, protagonistas de grandes acontecimientos históricos y grandes inventos: la metalurgia, la forja del hierro, gracias a las minas de este mineral encontradas en la actual Alepo, metal hasta entonces desconocido y que les hizo más fuertes, el carro de guerra…; se sintieron lideres con un rey invencible, por lo que no tiene una fácil explicación, que un imperio tan poderoso y con tantos medios quedara pronto catastróficamente y totalmente desmembrado en poco tiempo, hecho que me llamó la atención y atrajo más aún mi curiosidad.

Esta situación, me lleva a pensar, que la suerte de las lenguas y, sobre todo, la escritura han dependido en gran manera de la marcha de los acontecimientos históricos.

Los primeros contactos entre los indoeuropeos y los pueblos de Anatolia se remontan a comienzos del segundo milenio, cuando nuevos conquistadores se apoderaron del imperio hitita, dicen los arqueólogos que, gracias a presión de estos pueblos, la escritura hitita evolucionó a formas más modernas.

De esta manera, la escritura cuneiforme se fue expandiendo como un lenguaje internacional propio de las relaciones diplomáticas y embajadas por los diversos pueblos. Así llegaron a los hititas y éstos la utilizaron.

Los problemas de los primeros métodos de escritura cuneiforme hitita quedan fuera de nuestro campo de investigación; pero si sabemos que los jeroglíficos hititas estuvieron en uso en la mitad del segundo milenio, aunque como un método en cierto modo artificial de escritura: el poderoso imperio hitita estaba ya empleando en inscripciones bilingües la escritura de los pueblos vasallos suyos, aunque las lenguas empleadas no eran las de los hititas de Bogazköy como manifiestan los arqueólogos.

La escritura jeroglífica hitita tenía unos doscientos veinte signos aproximadamente: algunos ideogramas, otros fonéticos y otros silábicos. Escribían de derecha a izquierda o, a veces, de manera alternativa: mezclando reglones de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, lo que ya desde Heródoto se denominaba “bustrófedon”. Esta escritura no tiene influencia de otros pueblos, al parecer fue ideada como una escritura imperial de acuerdo con el sistema egipcio.

El investigador Diakonoff considera probable la adopción por los hititas de la escritura cuneiforme de los semitas, que éstos se la traspasaron a los hititas y, es casi seguro, que por mediación de ellos aprendieran los hititas el arte de escribir, adoptando por consiguiente la escritura cuneiforme inventada por los sumerios. Como consecuencia de esto, Anatolia se convierte en un importante centro cultural con el importante reino hitita.

Los hititas históricos no fueron propiamente una raza, sino una confederación de pueblos o tribus indígenas con una estructura social y política muy peculiar, donde el más importante era de estirpe indoeuropeo, originario del Caucaso, que se establecieron en Bogazköy.

Si partimos de la base de que los signos, las imágenes y los símbolos forman la base de cualquier sistema de escritura y de la magia de la comunicación, es obligado afirmar que los sumerios fueron los primeros en crear este sistema. El espacio que separa el pictograma del jeroglífico y finalmente del signo fonético es inmenso y ese salto ciertamente lo dieron los sumerios. La teoría de hacer que los signos-imágenes representan sonidos en lugar de objetos fue inspirado en el lenguaje sumerio.

Se está igualmente en lo cierto, si decimos que el sistema cuneiforme acadio fue el más exacto vehículo para transmitir el pensamiento por escrito, pero su gran desventaja y complicación está en que el número de signos utilizados era enorme: se trataba de un complicadísimo sistema de ideograma y signos silábicos.

He aquí la aportación de los hititas a la magia de la escritura: ellos habían adoptado el sistema cuneiforme, pero no se contentaron con escribir en el dialecto acadio. Los hititas conservaron todos los elementos característicos de éstos: los ideogramas, los signos silábicos, los determinativos y los complementos fonéticos, pero redujeron el número de los signos silábicos a unos ciento treinta para luego incorporar algunos ideogramas acadios.

El rey hitita no puso problemas al uso del acadio en las oficinas de su gobierno, pero, sin embargo, era denigrante para monumentos reales, en consecuencia, los hititas inventaron un sistema jeroglífico propio. Este sistema se basaba en la ya conocida estructura del cuneiforme de más de doscientos signos: cincuenta y seis fonéticos, silábicos y los demás son ideogramas. Las sílabas comenzaban siempre por una consonante y terminaban en vocal, pero mientras el valor de la consonante es fijo, el de la vocal es variable. Así empleaban dos tipos de escritura: la jeroglífica esculpida en piedra y una más creativa que se grababa en monumentos de menor importancia o tablillas.

Según esto, el principal valor de la escritura hitita estriba en que ilustra el ímpetu que se dio con la difusión de la práctica de escribir y el reconocimiento de su utilidad a la imaginación de los pueblos, para cuyos idiomas la escritura existente no servía. Más tarde con la fulminante caída del imperio hitita, el sistema jeroglífico hitita cayó en desuso y fue reemplazado por el arameo o fenicio hasta llegar a los griegos.

A modo de conclusión y resumen afirmamos que la escritura es un dibujo. La escritura ideográfica nació cuando se estableció la relación ante la representación pictográfica de un objeto y el objeto mismo. La escritura pictográfica sólo pudo realizarse en los lugares en que lo gramatical se reduce a lo mínimo.

Los hititas, según descubrimientos, desarrollaron una cultura especial, superior incluso a la del pueblo egipcio. Existen investigadores que afirman que Nefertiti podría ser de origen hitita, que el famoso busto de la misma podría ser una copia exacta de otro descubierto en excavaciones hititas, es más, aseguran que la gran revolución de Akhenatón fue fruto de influencia hitita, que en su tumba se encontraron vestigios desconocidos por los egipcios, con materiales desconocidos por ellos y propio de los hititas.

Por ello, igualmente, nos atrevemos a afirmar que la magia de la escritura moderna tuvo sus orígenes en la aportación del pueblo hitita.

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EL ORIGEN DEL LENGUAJE HABLADO

Si nos preguntamos, cuál fue la génesis del lenguaje hablado; cuál el momento en el que el ser humano se atrevió a pronunciar por primera vez un sonido gutural con cierto sentido, creo que podríamos partir de la base, de la afirmación, de que el lenguaje hablado es correlativo a los útiles, que el ser humano comenzó a emplear alguna forma de lenguaje al mismo tiempo que aprendió a fabricar utensilios.

Obra de Nieves Prat

Seguro que algunos pueden tomar esta afirmación como algo banal y con poca consistencia. Sin embargo, se puede demostrar, siguiendo las investigaciones de los paleólogos, que el uso inteligente de la mano y la vista en la manufactura forma parte de la agudización general de las facultades que hicieron posible el leguaje hablado.

A pesar de todo, la génesis del lenguaje hablado sigue siendo una incógnita y algo, en principio, oscuro; pero, lo que si parece claro, es que sólo el ser humano entre los restantes vivientes y en diversos lugares lo consiguió, dando lugar a las variadas lenguas y formas de expresión oral gracias a su creciente poder cerebral y a la capacidad asociativa de su enorme y desarrollado cerebro.

Así, los paleólogos hablan y llegan a la convicción a través de sus investigaciones, de que el verdadero origen del lenguaje hablado, los primeros sonidos silábicos fueron emitidos como acompañamiento de gestos de las manos: muchas son las pruebas que dejan evidencia y constancia de ello, demostrándolo después la ciencia, dada la relación existente entre las manos y los labios.

Por consiguiente, siguiendo estas investigaciones, creo que podemos reseñar el proceso seguido: primeramente, sin duda, se debió iniciar con un gesto, dando luego lugar a una “holofrase” o conglomerado de sonidos silábicos sin sentido, probablemente, pero expresivas; después, seguiría una frase de símbolos sonoros; para finalmente, poco más tarde, iniciarse la sustitución de voces, más o menos acordes y desentonadas, por signos y palabras sistematizadas, dando lugar al pensamiento analítico, desarrollándose, a continuación, el lenguaje hablado con la sintaxis y el vocabulario. Ésta es la razón, de aquí surge la idea, de que el habla se inició, tiene su origen, a partir de un ademán.

El gran número de grupos idiomáticos encontrados después, vienen a confirmar lo ya expuesto: que las últimas fases de la evolución del lenguaje hablado ocurrieron en muchas sociedades a la vez, dando lugar a los grupos aislados o idiomáticos.

Nos surge ahora un nuevo interrogante. ¿En qué momento de la historia los seres humanos dieron estos primeros pasos? Como ya dijimos al principio, afirmación de la que partimos, lo más probable es que fuera desde los comienzos de la manufactura de utensilios. Es casi seguro, nos atrevemos a afirmar sin miedo a error, siguiendo las investigaciones de los más famosos paleólogos, que los seres humanos del Paleolítico se comunicaban a través de sonidos, por estructuras silábicas que expresaban acontecimientos o ideas totales.

Sabemos que en el Paleolítico Inferior se dio una gran lentitud en esta evolución, lo que se achaca a que el lenguaje hablado no estaba plenamente articulado, dado que el único útil era el hacha; en el Paleolítico Medio se produjeron algunos cambios, pero no lo suficientemente importantes; fue en el Paleolítico Superior donde hubo una rápida aceleración de útiles y de armas.

Según esto, parece ser que en esta época, el ser humano, por primera vez, se comprende y comprende su ambiente, establece lazos sucesivos para el inicio de una civilización, en la que el lenguaje hablado llegó al punto de identificar las cosas con un nombre, asignar nombres concretos a los útiles y a las cosas de su entorno y, con ello, la discusión elemental de ideas.

Es algo reconocido por todos los paleólogos, que en la última glaciación, los seres humanos aprendieron a hablar, ya con coherencia, entre ellos y a trasmitir a sus descendientes el saber acumulado.

Sin embargo, con todo, debemos de reconocer que los grandes avances se produjeron en el Neolítico, donde el lenguaje hablado y el vocabulario aumentaron con palabras nuevas e inventadas por los primeros oficios: alfareros, tejedores y demás especies.

Debetc considera que la relación entre el ser humano, su ambiente y las formas de trabajo social que se desarrollaron en el curso de esta relación, son fundamentales en la determinación del progreso del hombre o mujer primitiva en aspectos como la manufactura de utensilios y armas, la vivienda, la evolución del lenguaje hablado, la creación artística y hasta el nacimiento de la religión.

Fue, por consiguiente, por medio del trabajo como se modeló la conciencia del ser humano y como surgieron el lenguaje hablado y el arte.

Si tuviéramos que hacer una síntesis de lo hasta aquí expuesto, diríamos que cuerpo, mente y sociedad forman la trilogía de donde ha brotado la cultura y, por consiguiente, el lenguaje hablado.

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FELIZ NAVIDAD

Feliz Navidad os deseamos un año más Nieves y yo. Feliz Navidad os manifestamos de corazón con la sonrisa y la alegría que siempre nos caracteriza en nuestro rostro.

Obra de Sara Archilla

Feliz Navidad de forma sincera para todos/as: para quienes soportáis una pesada carga, que vuestra pesadumbre no os limite, no os aplaste contra la tierra y os impida levantar la vista a ese maravilloso amanecer; para quienes lleváis a vuestras espaldas un peso liviano, a fin de que seáis capaces de ayudar y alegrar la existencia a los que sucumben y carecen de fuerzas;

para quienes vais por la vida con alegría e ilusión a fin de que trasmitáis vuestro dinamismo y vuestra energía, para que nadie a vuestro alrededor desfallezca ni flaquee, para que con esa alegría hagáis la vida más llevadera y más ilusionante a cuantos os rodean, para que seamos trasmisores de luz y felicidad.

En estas fiestas queremos pedir con ardor y anhelar con pasión de modo especial: paz, convivencia armónica, diálogo y entendimiento entre las gentes, que unos/as a otros/as podamos decirnos con cariño y sin recelo “Feliz Navidad”; y, por qué no: lluvia, abundante lluvia, mucha lluvia que cale, que reblandezca los pensamientos, los corazones endurecidos por la sequía, que haga brotar con fuerza las ideas constructivas a fin de superar todos los obstáculos y barreras.

Feliz Navidad, por último, para que en las calles, en las plazas, en las esquinas cantemos y sólo se escuche la alegría y la bendición de un nuevo amanecer, de un nuevo año repleto de nuestros mejores deseos de felicidad, de un año lleno de generosidad.

 

                     ¡FELIZ NAVIDAD! ¡FELIZ AÑO NUEVO!

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DIÁLOGO Y ÉTICA DEL PODER

Llevamos mucho, mucho tiempo, hablando de diálogo, de que es conveniente sentarse a dialogar, de que la mayoría de los males nos vienen por no ser capaces de sentarnos en torno a una mesa y hablar, entendernos, comunicarnos, en una palabra, dialogar.

¿Sabemos realmente el significado del diálogo? ¿Alcanzamos, acaso, a comprender la importancia, el valor de esta palabra? Surge de mi interior, como una voz profunda, como un grito desesperado, lleno de fuerza y de sentido la palabra, ¡DIÁLOGO!

Obra de Nieves Prat

No, no nos equivoquemos, no es mi intención hablar de “politiqueo”, sabéis que nunca me he caracterizado por ello en mis artículos, ya que no entiendo esos comportamientos, que tantos males nos causan, que tanto dañan nuestras estructuras sociales y tanto perturban la convivencia pacífica.

¡Qué triste es no poder dialogar con los seres con los que convives, con esos que consideras tus semejantes, tus convecinos! ¡Qué penoso salir a la calle e ir por la parte contraria para no encontrarte de frente! ¡Ojala qué esos términos tan manoseados, tan traídos y llevados de boca en boca, encuentren el auténtico y verdadero sentido, se utilicen con seriedad y sean conceptos de apertura, sinceridad, entendimiento y generosidad por parte de todos/as!

Los antiguos, cuando definían al ser humano, decían que ante todo era un “animal político”, un ser social hecho para la convivencia y el entendimiento a través del arte del diálogo.

Afirman los teóricos de esta ciencia, si es que la podemos clasificar así, “que la condición primordial de un “animal político”, de un ser político es la anticipación: facultad que nos convierte en un creador de ideas, en un hacedor de modos y formas de vida; en cambio, la unilateralidad provoca el caos, los enfrentamientos, el desarraigo y las pasiones más bajas junto con los egoísmos más profundos”.

Así, si queremos una forma nueva de ver y sentir nuestra existencia, nuestra coexistencia, nuestra relación mutua en respeto y colaboración, en cultivo del arte del buen diálogo es obligatorio la sumisión de la voluntad de poder.

“Diálogo es, por consiguiente, colaboración. No intentar convencer al adversario del posible error, sino unirse a él para encontrar una verdad más sublime”, decía Lacardaire.

Por todo ello, nos atrevemos a afirmar: que un diálogo es fecundo y provechoso cuando es integrador y progresista. Por esto, el triunfo del ser humano, político, es sólo de aquellos que saben y quieren dialogar.

Frecuentemente, decimos que el trabajo en equipo en todos los ámbitos es condición de éxito frente al individualismo; luego, lo que más nos urge como personas es poner en práctica el auténtico sentido del diálogo, en cooperación y respeto profundo con el dialogante.

La coacción está enfrentada permanentemente con la línea de un verdadero diálogo; pues, venimos afirmando que el diálogo de verdad, el bueno, es en definitiva una colaboración, una renuncia por ambas partes de cosas, supuestos o principios intransigentes y, la mayoría de las veces, no prioritaria.

Un buen conversador, en consecuencia, es aquél que no sólo acepta, sino que agradece la presencia de un interlocutor inteligente y permeable. Existen quienes aplauden el acto de dialogar, pero se enfrentan al mismo con un espíritu impermeable, siempre en actitud defensiva, no escuchan ni abandonan sus premisas iniciales, produciendo, como resultado único, unos monólogos insulsos, incoherentes y estáticos.

El diálogo, por último, si queremos que sea auténtico diálogo, debe ser instructivo, ilustrador, desarrollado con respeto y generosidad para poder apreciar los aciertos y las aportaciones del interlocutor con una cierta, por no decir ingente, capacidad de recepción, de apertura para escuchar, para saber escuchar y proponer; claro, que para esto, necesitamos una ética del poder, sin ella no conseguiremos hacernos entender ni comprender, a su vez, a nuestro interlocutor.

 

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VIAJE A LA CULTURA GRIEGA

Hace unos días cayó en mis manos un libro de Antonio Penadés, autor entusiasta de la historia griega, de sus personajes, de los acontecimientos y lugares en los que se fueron desarrollando aquellos primeros pasos del origen de nuestra cultura occidental, entusiasta admirador y fiel lector del historiador Heródoto, descubriéndonos en su discurrir los paisaje, los pueblos y las ciudades en las que aquellos lugares se han transformado en la actualidad. El libro al que me refiero lleva por título “Las huellas de Heródoto”.

Obra de Nieves Prat

Todos hemos oído hablar alguna vez de Heródoto en nuestros años de aprendizaje. Todos sabemos que es conocido como el primer historiador, el padre de la historia, el hombre que nos muestra en sus nueve libros de Historia su peregrinaje por aquellos lugares de Asia Menor, de Europa y de las múltiples islas de nuestro entorno, los datos concretos de aquellos hechos históricos, las célebres batallas que allí se realizaron, las gestas heroicas, sus protagonistas, la repercusión de aquellos acontecimientos, las hazañas  grandiosas y emotivas que hoy son mito y leyenda no exentas de una gran realidad.

El libro de Penadés es una crónica de un viaje por tierras de Asia Menor, un viaje ilusionante, vivido con pasión por un gran enamorado de Heródoto y de la historia, un viaje que me hizo reencontrarme con entusiasmo con el pasado, retrotraerme a otro tiempo, que me llevó a rememorar aquellos momentos de estudiante y aquella afición, aún hoy no olvidada, por la lengua griega, por los hechos históricos de aquellos hombres que allá se produjeron y que viví con enorme entusiasmo y pasión, por los ideales sociales, que entonces aprendí, las formas de convivencia que pusieron en práctica y que hoy imitamos, sin obviar los ideales culturales y artísticas, el origen del pensamiento occidental, las ideas filosóficas, su amor por la sabiduría que tan bien inculcaron y expusieron, a pesar de que hoy en nuestros días estén tan denostadas y tan abandonadas por nuestras autoridades, por nuestras gentes, casi, podríamos decir, olvidadas.

El autor comienza su crónica en Halicarnaso, no podía ser de otra manera dado que ésta era la patria del historiador Heródoto, aunque ciertamente ya no existe en la actualidad, a pesar de que éste nos la sitúa allí y la describe en sus libros de Historia; a partir de aquí, nos va presentando cada uno de los diversos lugares por los que Heródoto pasó en su largo peregrinaje, los acontecimientos sociales, artísticos, culturales y hazañas bélicas acaecidas en los mismos, sin olvidar a los personajes que allí nacieron, vivieron y actuaron junto con sus aportaciones a la historia universal, a los pueblos que luego les sucedieron, de aquí el encuentro con políticos como Perícles, grandes guerreros como el persa Jerjes o el gran Alejandro Magno, la aparición de las Polis, el encuentro con los dioses, la Mitología, y, de manera especial, los extraordinarios pensadores desde Tales de Mileto, pasando por el gran Pitágoras hasta llegar a los Sócrates, Platón o Aristóteles, y por supuesto los magníficos escultores como Fídias, Mirón o el revolucionario Praxíteles.

Creo que aquí merece una mención especial la escritura, base de la expresión cultural, de la comunicación, del pensamiento, de la transmisión del saber, de la que hicieron gran gala los griegos, y, más en concreto, Heródoto.

Los fenicios, allá por el siglo VIII antes de Cristo, sus mercaderes y comerciantes fueron los encargados de enriquecer la cultura griega al dotarla de un instrumento tan esencial e importante como fue la escritura alfabética. Fenicia fue, según todos los historiadores y el propio Heródoto así lo confirma, el lugar desde el que la escritura alfabética se expandió por todo el Mediterráneo.

Al parecer, el alfabeto fenicio procedía del Arameo, se trataba de un alfabeto formado por veintidós signos consonánticos, luego los propios griegos añadieron los signos vocálicos.

La escritura fue un hallazgo y un avance importantísimo para la humanidad, supone fijar las ideas, ejercer un gran dominio sobre ellas; así, se van perfeccionando, conjugando y dando lugar a planteamientos más y más elaborados, al proceso del conocimiento hasta llegar a la creación artística, a la literatura: la poesía, el teatro, la novela, el saber filosófico; hasta el punto que las normas de convivencia, las ideas y pensamientos que ellos plasmaron siguen hoy en nuestros días teniendo vigencia.

La armonía que ellos alcanzaron en todas sus manifestaciones, no es sólo un principio de estética en su imaginación creativa, escultórica o arquitectónica, sino que se convierte en un requisito básico para la estabilidad, la felicidad del individuo. Es la situación ideal en la que existe una correcta relación entre las partes y el todo, implica una adecuada proporción en la medida que afectan a todas las actividades humanas: las políticas, las sociales, las artísticas, las literarias, las filosóficas, las mitológicas, hasta las relaciones entre los dioses y los hombres.

Ya en la Mitología griega, “Harmonía”, era la hija de la diosa Afrodita y el dios Ares, representaba el ajuste perfecto, la estabilidad ideal entre la diosa del amor y el violento dios de la guerra. De aquí, el esfuerzo de estos seres por conseguir la armonía como la manifestación más sublime de comunicación y convivencia, a pesar de las múltiples guerras y los conflictos bélicos en los que se vieron envueltos.

Con este último pensamiento damos por concluido este encuentro con el pasado, ya continuaremos en sucesivos  escritos y reflexiones.

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