Daily Archives: 9 septiembre 2013

LA EFÍMERA, UNO MÁS

El año pasado, en el mes de Julio, hablábamos de la Efímera destacando su carácter de algo perenne, de algo que sobrepasa al tiempo, de algo EFIMERA2013perdurable y que va más allá de lo establecido, a pesar de su significado.

Hoy ante la nueva convocatoria de los artistas del Foro del Henares a una nueva celebración de la Efímera para el trece de Septiembre, creo que debemos reseñar y me parece muy importante su carácter de continuidad, la asiduidad y persistencia en una idea, lo consistente, lo que perdura a través del espacio y del tiempo, lo que deja tan grato y enorme recuerdo a quienes lo visitan como aquellos que lo expresan, lo que se consolida y se repite, aunque en un continuo movimiento de renovación, de creatividad, de imaginación e ingenio para idear algo nuevo, algo que conmueva, algo que llega a las entrañas, las convulsiona y las revuelve, perdurando emocional y sentimentalmente en el ser, algo que va  más lejos de la voluntad de poder y del orden armónico de las cosas, se repite y se regenera a través de la mente, a través del pincel y la espátula, con el cincel, a golpe de martillo y una firme y resolutiva mano fruto de una inteligencia poderosa y una visión imaginativa y fructífera.

Ciertamente no estábamos hablando de un caos desordenado,  inconsistente y sin sentido, no nos referimos tampoco a la armonía cósmica, ni al sosiego del infinito universo, estábamos pensando en el orden intelectual, en el fin concluido de la idea, en la materialización de aquello que el ser creador es capaz de dar forma y finalizar, llegando a una expresión concreta con sentido y significado aún dentro del aparente sin sentido del ser humano, sobreponiéndose al mundo angustioso del absurdo hasta alcanzar el nihilismo intranscendente de lo establecido, de lo materializado dentro de lo inmaterial, de aquello que se expone y se manifiesta ante la mirada atónita y sorprendida de unos ojos curiosos y admirados ante lo que no entiende, ni comprende, ante lo que aparentemente es efímero y caduco, ante lo que no alcanza la categoría de lo hermoso, quedándose y permaneciendo en el plano de lo grotesco, de lo incoherente, de lo incomprensible, de lo pasajero y volátil.

Hoy queremos avanzar y lanzarnos más allá de lo puramente establecido, queremos llegar a alcanzar el éxtasis: no el de aquellos místicos poetas y contemplativos de los siglos XVI y XVII; no el de aquellos seres espirituales que se elevaban ante la representación sublime; no el de aquellos otros, cómicos y titiriteros, gente del ruido y de la farándula, gente de la exhibición y la recompensa, que se exhibían en las plazas y mercados públicos ante el aplauso o el griterío de cuantos se maravillaban ante el espectáculo; debemos de luchar para adquirir la esencia de la idea, la síntesis de la interioridad, la profundidad interna e íntima de ese mundo expresado, de ese universo vivido y representado, de esa totalidad llena de misticismo e integridad que configura, que conforma la idea llevada hasta culminar la maravillosa sensación de lo observado, de lo manifestado, querido y deseado, que se muestra con un intenso interrogante de admiración total, de sugerencia sincera del alma que penetra en la idea, estudia su honda profundidad  y permanece expectante mientras su espíritu se inflama y se deja cautivar, es arrebatado y arrastrado a un estado de ensimismamiento.

El contraste entre el acto efímero en sí y la manifestación de la Efímera con el objeto creativo supuesto, aún pleno de efemeridad, se hace real en un choque de permanencia en el tiempo, de atracción cautivadora, de idea mantenida y seguida, de exaltación de lo pasajero y caduco frente a lo glorioso y sublime, de algo que rompe y hace añicos las reglas de la estética perdurable, estableciendo una nueva concepción, un nuevo alumbramiento, un sin sentido o contra sentido de la inspiración, un hacer presente y patente sin control y sin medida, basado sólo en la idealidad  estilizada y esquemática de algo novedoso, pero existente, ya concebido en la mente pensante del ser que lo elucubra, que lo planifica y lo deja nacer y crecer.

Me parece muy interesante e importante esta llamada de atención. Me parece por parte de Teo y Gonzalo, convocantes del evento, un acto digno de agradecer, que aunque sea con un año de retraso en el tiempo que no en la mente, nos anuncian a todos: artistas del Foro del Henares y espectadores curiosos que nos acercamos con placer y expectativas, amén de aquellos de espíritu receloso o esquivo, a pesar de los inconvenientes con los que habrán tenido que contar  y solventar para su organización, una estupenda manifestación de la creatividad llamada Efímera, en la que se rompe la monotonía, se destrozan las normas, se lanza un grito de rebeldía, se alza la voz de la inteligencia, se da un toque de atención e inconformismo a una sociedad sumisa, acatadora de las normas establecidas por otros, con unas ruedas pesadas y deformes con las que nos quieren hacer comulgar, donde el caos se eleva a la categoría de arte, donde el desorden aparente se convierte en muestra de alta inteligencia, donde el Tao meticuloso impone unas nuevas formas y donde lo abandonado, lo desechado por los demás, lo dejado a un lado como inservible y sin utilidad, donde lo más absurdo y perecedero se convierte y se recicla en algo admirable, algo que causa expectación, algo que produce una llamada de atención brusca y un gesto a veces de desencanto a esas inteligencias mediocres que en la mayoría de los casos nos dominan y se nos imponen sin dejarnos vislumbrar la luz de la imaginación.

Nos encontramos pues ante un nuevo acto de la Efímera, ante una nueva demostración del ingenio y la mente creadora de personas de nuestra sociedad alcalaína, personas ilustres como tantas otras que existen, que nos han precedido y que nos seguirán, porque no olvidemos nunca que estamos en la ciudad de las artes y las letras, en la ciudad del saber y de la universidad, en la ciudad de nuestros conciudadanos: Cervantes, Cisneros, Juan Ruiz, Figueroa y otros muchos, quienes nos deleitarán y nos maravillarán, como sus predecesores, con su capacidad, su improvisación, su inspiración, su forma de entender el mundo y la vida, dando un poco de humor y tragicomedia a nuestro acontecer, despertándonos de ese largo letargo de tantos años adormilados, como drogados por no se que ungüento o magia secreta que nos tiene sumidos en el nimbo, como anonadados ante lo expectante, lo maravilloso, lo estético, lo siempre sublime y excelso, la mímesis profunda de las cosas y la nihilidad íntima de las ideas o el mimetismo de los colores, las líneas y los trazados sobre el papel o la tela, la madera o el hierro, la piedra o cualquier otro ser de la naturaleza. Esto es lo grandioso de la voluntad de poder del ser creativo.

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