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¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

¡FELIZ NAVIDAD! Siempre que digo “Feliz Navidad”, estoy hablando de alegría: de una alegría que inunda el corazón, que se expande cual una honda infinita, que acoge a todos los seres en un abrazo de inmensidad, que les contagia multitud de sensaciones positivas, que irradia esplendor y gozo; de una alegría que se manifiesta en actos y gestos de júbilo, que colma la luminosidad de todo cuanto nos rodea produciendo un sentimiento de viveza, de intensidad, un motivo para sonreír a la vida y al otro, un algo sublime para soñar.

Cuando comunico a otro “Feliz Navidad”, me estoy refiriendo al amor: amor honrado y sincero; amor sencillo que nace con las cosas más insignificantes; amor, siempre amor a mis semejantes, a la naturaleza y al lugar donde habito; amor, que es deseo; amor, que es luchar por conseguir lo anhelado; amor para gozar del mundo, del bien con mayúsculas; amor, que es real; amor, que lo es todo, que hace la vida más atractiva, lo atractivo más trascendente, lo trascendente más elevado aunque cercano e íntimo; amor, que penetra en lo profundo de nuestro ser, que se comunica y se extiende; amor, que traspasa los límites y las fronteras de nuestro mundo; amor, que comprende hasta lo más oculto, tapado y escondido, amor.

Paralelismos Obra de Nieves Prat

Paralelismos
Obra de Nieves Prat

Cuando pronuncio la expresión “Feliz Navidad” con gesto sereno y sosegado, estoy manifestando un sentimiento profundo de paz: paz entre todos los seres, convivencia sincera entre los pueblos; paz, quietud, sosiego y armonía en los espíritus; paz para todos cuantos veo, para los que me saludan, para cuantos me rodean y siento cerca de mí; para los que están alejados, amigos o extraños, pero que sé que están ahí, que existen junto a mí o lejos de mí, que son algo importante y forman parte de mi mundo presente, pasado o futuro; paz, paz, paz, orden, sosiego y equilibrio, reconciliación, correspondencia, amistad, concordia entre las gentes y los pueblos; paz para todo el mundo sin excepciones.

Cuando saludo a los que pasan a mi lado, conocidos o desconocidos “Feliz Navidad”, pienso en la igualdad, en que todos los seres somos iguales, en que todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos, en que todos somos un “que” esencial: los altos y los bajos, los guapos y los feos, los poderosos y los humildes, los orgullosos gobernantes desde su alto pedestal y los más sencillos súbditos, los adinerados y los desahuciados por la fortuna y por la sociedad, los hombres y las mujeres; igualdad de ánimo en los momentos prósperos y en los adversos; igualdad en el trabajo y en el hogar, proporcionalidad, uniformidad. Todos somos un “quien” personal  con aspiraciones iguales y con derechos iguales.

Cuando mis labios expresan con facilidad “Feliz Navidad” en estos días, mi mente se refiere a entrega, a generosidad, a darse sin reservas por un ideal, a dedicarse enteramente a una causa justa, a nobleza de alma y pensamiento, largueza y esfuerzo por los seres humanos sin tener presente el qué, el cuándo, el cómo, el quién o el por qué, a limpieza y transparencia interior, a magnanimidad y dadivosidad en igualdad y conformidad, a no dar la espalda a quien se acerca a ti, a aceptación.

Cuando en este instante estoy escribiendo la frase “Feliz Navidad”, estoy sintiendo en mi interior la unidad del todo, el orden de lo establecido, la indestructibilidad de los seres y las cosas, la singularidad de mis semejantes, la eternidad de lo existente, el tiempo y el espacio, la coherencia y la satisfacción de los hombres y mujeres, su unidad de trascendencia, el todo, la armonía de una orquesta bajo la batuta de un magnífico director, la sinfonía que los diferentes instrumentos configuran en una perfecta y dulce sensación melódica, la melodía y uniformidad del ser.

Cuando artículo para mis adentros o grito para que todos me escuchen “Feliz Navidad”, entonces, estoy hablando de cortesía, de respeto, sobre todo de respeto, de veneración al otro y por el otro; estoy pensando en el sentido del deber, en las normas de buena convivencia, en que unos y otros nos necesitamos para construir un mundo mejor, para podernos comunicar, para  felicitarnos con alegría, para llegar a clamar elevando la voz a los cuatro vientos con paz, con amor, con equilibrio, para expresar alto y claro a fin de que todos nos oigan, nos entiendan y nos acompañen con distintas voces pero que lleven el sello de la identidad “FELIZ NAVIDAD”, “FELIZ NAVIDAD”, “FELIZ NAVIDAD”

 

 

 

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