8 de Octubre del 2014, 9 de Octubre del 2014

¡Asombrosa! ¡Extraordinaria! ¡Magnífica! Fueron las primeras palabras que balbucearon mis labios cuando contemplé por primera vez la Exposición, que el escultor Jorge Varas inauguraba en la Sala de la Entrevista de Alcalá de Henares, el día 8 de Octubre del 2014, titulada “Caminando por los márgenes del tiempo”.

La visión de aquel bosque de figuras y formas esbeltas y elegantes, de personajes perfectamente cincelados sobre la madera, que se elevaban por encima de mi cabeza, dando un sentido de infinito, de espiritualidad, de inmortalidad, me hizo pensar de inmediato en la celebración, que hoy, día 9 de Octubre del 2014, conmemoramos, la fiesta de Cervantes, de nuestro más ilustre conciudadano, del genio más grande de todos los tiempos.

Escultura de Jorge Varas

Escultura de Jorge Varas

Así, hoy, aquí, se unen el genio y la genialidad, la fuerza de la imaginación creadora, el poder de una mente universal capaz de alumbrar tanta y tan gran belleza junta  en una misma ciudad: Alcalá de Henares.

La visión mítica de las figuras y los personajes, sus contornos y formas geométricas elegantes y bien trazados me evocan, me traen rápidamente al pensamiento aquellas ideas, que desarrollara Nietzsche en su Origen de la tragedia, sobre la teoría de la belleza de lo apolíneo y la fuerza y embriaguez de lo dionisiaco, hasta llegar a formular que el arte es “el organón” de la filosofía, cuando afirmó: “que el arte es la llave que abre, que proporciona la verdadera intelección; en la que la teoría estética desvela la esencia de lo existente en su integridad”.

Ciertamente, si quiero ser serio en mi apreciación, si quiero ser honesto con lo visto y admirado en la Exposición, si no quiero dejarme arrastrar por lazos afectivos y de amistad hacia la persona del extraordinario escultor Jorge Varas, se hace necesario e imprescindible echar mano de mi primera intuición, de esa facultad que atraviesa la realidad, que profundiza de manera clara con una intensidad lumínica; con su luz, los fenómenos se hacen patentes, se muestran comprensibles, se nos aparecen todas las estructuras internas de cada una de las obras allí expuestas para nuestro goce y disfrute del espíritu.

La intuición es como la mirada previa, que penetra hasta lo más íntimo y profundo; es, como una adivinación. Su conocimiento fundamental tiene siempre el modo de proceder y actuar de la iluminación. Su pensamiento mana de una experiencia simbólica, del simbolismo de cada expresión materializada en forma y figura, en obra de arte, en sueño, en imaginación creativa, en una realidad viviente. Este símbolo mítico hace perceptible al ser humano inteligente, descubre los secretos y las teorías profundas de la visión del arte, de la contemplación de la obra que allí se muestra, como el mismo Nietzsche decía.

¡Asombrosa! ¡Extraordinaria! ¡Magnífica! Ciertamente yo no soy crítico de arte, ni me atrevo a enjuiciarlo. En verdad, como la mayoría de los mortales sólo sé decir: “esto me gusta mucho o aquello no me ha gustado tanto”. Por tanto, que nadie espere de estas líneas un comentario crítico, valorativo o negativo de lo que allí presencié; simplemente, quiero expresar lo que fui capaz de captar, las sensaciones que me fueron produciendo la contemplación de una obra tras otra, mi diálogo interior con cada una de ellas en particular y con todas en su conjunto, la percepción y emoción con las que las fui interiorizando y apropiándome de ellas en lo más profundo de mi ser, reflexionando  emotivamente con la materia, intentando penetrar en ella para mejor entender la obra de arte, razonando sus formas y sus figuras, de modo que fueran éstas, cada una de manera individual, las que se apoderaran de mí, las que penetraran en mi sensibilidad, las que me trasmitieran sus sensaciones, las que me hablaran y me inspiraran al contacto conmigo. Todas en su conjunto me atrajeron y yo me dejé cautivar.

He aquí, pues, la luz, la medida de las formas, la disposición de la belleza, el oleaje hirviente que atrae y arrastra, la fuerza desencadenadora, el frenesí, lo excitante que desata todos los sentimientos, lo metafórico, la aparición de los instintos artísticos, la fuerza creadora de las imágenes, la bella apariencia de las cosas soñadas y materializadas, el hombre hecho arte y convertido en un ser superior, el escenario de las formas; en una palabra, la contemplación precisa de la visión creadora.

El espacio y el tiempo juegan un papel primordial, juntan y separan a la vez toda la obra; aunque, aparentemente, se nos muestran y aparecen como realidades distintas, separadas; sin embargo, están juntas y unidas en la categoría espacio y tiempo; así lo decía Schopenhauer, “esta apariencia es el mundo de los fenómenos, que sólo sale a nuestro encuentro en las formas subjetivas del espacio y el tiempo, la pluralidad de lo existente es apariencia, es mero fenómeno; en verdad, todo es uno. En este punto, el hombre no es ya un artista, sino una obra de arte”.

Las formas externas, la belleza de las figuras bien estructuradas y colocadas, el resplandor lumínico de la esencia en su conjunto, el ambiente especial que  se respiraba y se elevaba, en la que la variedad de las formas, la diversidad de los personajes se mostraban en un ámbito abierto de la limpia contemplación de un espacio y un tiempo unificador. Esta luminosidad, esta claridad y elegancia constituyen el auténtico fenómeno estético redentor del todo, de lo eternamente existente del mundo, provocando, en el espíritu que es capaz de percibirlo, de sentirlo, una felicidad, una satisfacción, una intensa alegría y un inmenso placer, al comprobar la transformación de la dureza, de la pesadez, del volumen, hasta del aparente absurdo de la materia convertida ahora en arte, en algo digno de ser admirado y saboreado.

¡Felicidades y gracias por tu creatividad Jorge!

 

 

2 Comments

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2 Responses to 8 de Octubre del 2014, 9 de Octubre del 2014

  1. JORGE VARAS ALVAREZ

    El espacio y el tiempo juegan un papel primordial, juntan y separan a la vez toda la obra; aunque, aparentemente, se nos muestran y aparecen como realidades distintas, separadas; sin embargo, están juntas y unidas en la categoría espacio y tiempo; así lo decía Schopenhauer, “esta apariencia es el mundo de los fenómenos, que sólo sale a nuestro encuentro en las formas subjetivas del espacio y el tiempo, la pluralidad de lo existente es apariencia, es mero fenómeno; en verdad, todo es uno. En este punto, el hombre no es ya un artista, sino una obra de arte”.
    Todavía guardo la alegría que me dió el día de ayer, por la extraordinaria compañía que me rodeó en la inauguración de mi exposición de escultura.
    Muchas gracias José Luis por este estupendo texto. Con tu permiso lo voy a recoger para incluirlo en la bibliografía referida a mi trabajo. Me alegro de que te haya gustado la exposición y me satisface más que la hayas analizado exhaustivamente. He recogido el párrafo anterior en esta contestación de agradecimiento, porque en él esta certeramente expresada la idea plástica o conceptual que más significancia he querido dar cuando he planteado el conjunto de esta exposición. Quiero que se lea bien, porque efectivamente he pretendido distribuyendo estas piezas por el espacio de la Casa de la Entrevista crear un lugar que contribuya, como pensaba Heidegger, al habitar del hombre. Un habitar que posibilite el beneficio de nuestro existir. Estos lugares cargados de habitabilidad se manifiestan en la capilla de los Medicis en Florencia, en el puente de Sant´ Angelo en Roma, o en la concepción de taller que tenía Giacometti. Adscribiéndome a esta forma de entender la escultura, he trabajado de forma paralela modificando el espacio contenido entre los cuatro muros y la superficie arqueada del techo. Animando al espectador, para que juegue con las múltiples posibilidades perceptuales y para que al mismo tiempo se percate del valor de cada una de las piezas como entidades autónomas. Efectivamente esas “formas subjetivas” que son el espacio y el tiempo, juntan y separan las piezas integradas en la sala. Muchas gracias de nuevo.

  2. Rosa Carmona Elizalde

    Jorge y José Luis:
    enhorabuena a los dos. Jorge, la exposición es preciosa. Sin entender mucho sólo puedo notar que es muy gustosa a los sentidos, que las esculturas atraen , dan ganas de mirarlas, tocarlas, olerlas y acercarte bien, yo por lo menos, que soy miope, para ver la textura misma de la madera y observar el trabajo que has hecho, dan ganas de abrazarlas. Me han encantado. De todas formas, te tendré que preguntar ciertas cosas para que me lo cuentes. Es una suerte tener un gran artista como compañero y poder, por tanto tenerte accesible para preguntar.
    José Luis, es un gusto leer tus artículos y reconocerte a través de tus reflexiones.
    Un abrazo a los dos, Rosa Carmona

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