EN EL IV CENTENARIO DE LA MUERTE DE CERVANTES

Si el año pasado se cumplía el cuarto centenario de la segunda parte de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, el llamado “Quijote de 1615”; este año, debemos celebrar, como sin duda se merece, el cuarto centenario de la muerte de su autor, Miguel de Cervantes.

Así lo espero y así lo deseo, ya que el año pasado nada de mis expectativas se cumplieron sobre su conmemoración; sin embargo, anhelo no sólo por parte de las autoridades de nuestra ciudad, quienes deberán hacer un esfuerzo especial para homenajear a uno de los ciudadanos más ilustres y más celebre, no me atrevo a decir más digno, pues dignos somos todos cuantos deseamos y nos esforzamos en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades con honradez por ver cada día más grande, más brillante y mejor reconocida a nuestra ciudad; sino también, a cuantas instituciones y colectivos culturales e intelectuales se asientan en la misma: a todos invito, todos tenemos la obligación de poner nuestro granito de arena, todos debemos hacer que este año sea glorioso para nuestro homenajeado e importante para nuestra ciudad.

Cervantes, según todos sus biógrafos, murió en su casa de la calle León en Madrid, esquina con la calle Francos, el día 22 de Abril de 1616, siendo enterrado el día 23 de Abril, de ahí la idea popular y tradicional de que Cervantes murió el día 23 de Abril de 1616, día en el que hoy se conmemora su muerte, se entrega el premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad, se leen algunos capítulos de “El Quijote” en su honor y se celebra el día del libro. Este año debe ser algo extraordinario y magnífico.

Ya, Miguel de Cervantes, en su dedicatoria al Conde de Lemos de su novela “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, escribe cuatro días antes, como presintiendo su eminente muerte, el 19 de Abril de 1616, “ayer me dieron la extremaunción y hoy escribo esto:        el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan…”; más adelante, en el mismo Prólogo, hace suyas aquellas versos del Comendador Escrivá con estas palabras: “aquellas coplas antiguas que fueron en su época celebradas: “puesto el pie en el estribo”, quisiera yo que no vinieran tan apelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas puedo comenzar:

Puesto el pie en el estribo,

Con las ansias de la muerte,

Gran señor, ésta te escribo.”

A propósito  de “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, sin duda una de las novelas de Cervantes menos leída y conocida, publicada una vez muerto nuestro autor en 1617; sin embargo, sin temor a equivocarme, me atrevo a afirmar que es una gran novela, una novela que sin la existencia de “El Quijote” hubiera hecho grande a Miguel de Cervantes y que supone una recopilación de toda su obra, eclipsada, sin duda, por la categoría, prestigio, excelencia y universalidad de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”; pues si “El Quijote” es la manifestación del realismo cotidiano, “Los trabajos de Persiles y Segismunda” supone el triunfo definitivo de los ideales más cervantinos; además de mostrarnos la despedida del autor de este mundo y de su gente con aquellas palabras: “adiós gracias, adiós donaires, adiós amigos, que yo me voy muriendo y desearos veros presto contentos en la otra vida”.

Ya que estoy hablando de “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, quiero manifestar mi simpatía por esta novela y animar a otros a interesarse por su lectura, a saborear su contenido, a disfrutar de sus paisajes y su fantasía creadora propia de un gran genio.

Cervantes en esta obra deja volar su imaginación creativa para ofrecernos una bella y hermosa ficción novelesca, en la que los héroes vencen y la vida se describe con todos los colores: el amor, la poesía y el misterio forman un trío esencial en este maravilloso ambiente.

“Los trabajos de Persiles y Segismunda” significan una afirmación optimista del mundo fantástico e imaginativo. “El interés de esta novela reside, según palabras del estudioso José García López, en los vigorosos personajes secundarios, en las descripciones de imaginarios paisajes, en el estilo cuidado y elegante, pero sobre todo en el clima poético y fantástico en el que se desarrolla la acción”.

“La prosa de “Los trabajos de Persiles y Segismunda” es de una perfección singular, llena de gracia y belleza: visiones encantadores de paisajes y mares desconocidos hablan de la calidad de su estilo”, expresa en otro momento José Manuel Blecua.

Concluyo con un pequeño ejemplo de lo aquí manifestado: “…mostrábase el mar colchado, porque el viento tratándole con respeto, no se atrevía a tocarle más de la superficie, y la nave suavemente le besaba los labios, y se dejaba resbalar por él con tanta ligereza, que apenas parecía que le tocaba…”

He querido, amable lector, con estas líneas recordar los últimos instantes de nuestro admirado Miguel de Cervantes, mencionar la pequeña anécdota del día de su fallecimiento, expresar mi respeto por la última de sus obras, puesto que la concluía mientras se iba muriendo, y animar a su lectura; pero sobre todo lo más interesante, deciros a todos que bien merece un gran homenaje por nuestra parte en el IV centenario de su muerte por cuanto nos ha enseñado, por la gloria que gracias a él alcanzó nuestra ciudad y, de una manera especial, por ser tan gran persona y tan ingenioso e ilustre escritor.

 

1 Comment

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One Response to EN EL IV CENTENARIO DE LA MUERTE DE CERVANTES

  1. Mercedes

    Muy interesante como siempre.

    Gracias José Luis

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