DESDE LA PERSPECTIVA: LO DISTANTE Y LO PRÓXIMO

Desde un alto picacho de forma esbelta y estilizada, puntiagudo, resbaladizo y cortante, se podía vislumbrar con cierta nitidez el horizonte perdido, alejado y difuso, donde la naturaleza, los seres y las formaciones de las cosas desaparecidas en la distancia apenas dejaban gozar de la belleza, la armonía, la hermosura y la delicadeza de todo lo allí establecido.

Obra de Nieves Prat

Obra de Nieves Prat

Es necesario descender al detalle, tocar la cercanía de lo permanente, sentir el temblor de lo estático y la timidez del movimiento, saborear la percepción de lo percibido y la sensibilidad de lo que se hace notar, requiere tu presencia para ser observado, se muestra como querido, manifiesta que está vivo, que tiene la alegría y la cualidad de lo llamativo, de lo que produce una respuesta, de lo que debe ser admirado y exige una pregunta profunda, un averiguar su significado, algo que atrae y provoca, cautiva e incita más allá de lo simplemente analizado o experimentado.

¿Quién puede ser capaz de pasarlo por alto? ¿Quién puede alejarse cada vez más sin absorber toda su sabia? ¿Cómo se puede menospreciar todo lo que aparece sin dejar huella de la existencia, de nuestro estar ahí? ¿Cuál puede ser nuestra certeza ante todo cuanto se muestra? ¿De qué modo se puede uno enfrentar a la realidad que nos aspira y nos incorpora incesantemente, nos colma con toda su capacidad, nos inunda con su sentido y razón, nos invade hasta saturarnos con la misma existencia del ser y la honda esencia de lo implantado?

Algo se produce sin duda que nos sobrepasa, simula como un extenso manto que nos cobija y protege, nos acuna con dulzura, nos hace comprender nuestro destino sublime y nuestra comunión con ello, nuestra misión trascendente de ser en realidad, de ser existente en el ser, de un ser afincado y no errático, inteligente y no ausente, personal y no vacío, individual y no fragmentado ni aislado, singular, indivisible, organizado, libre.

Esta visión arrastra al devenir, al constante devenir del que no se debe uno alejar nunca ni parece razonable huir, pues en él se encuentra la esencia, en el se halla la felicidad y la unión, salvo que prefieras caer en la nausea, en la frustración, en la absoluta nada.

Este devenir, en verdad, se convierte, se transforma en un principio, en el principio de la realidad, de esa realidad que es cambio constante y continuo, que es un fluir permanente. Así es como Hegel llega a representar el devenir como una superación, como la superación del puro ser y la pura nada, hasta el punto que sin él no se podría llegar nunca a la verdad, ya que sin devenir no se puede alcanzar el cambio, no se logra la transformación anhelada tan importante para conseguir el ser pleno, el ser en movimiento, el ser reparador, lo absoluto no se podría manifestar evolutivamente bajo las formas de espíritu y naturaleza.

Por todo esto, es preciso bajar del alto picacho, de ese abrupto picacho, escarpado y filamentazo que en un principio pareció hermoso y desde el que nos sentimos como seres superiores, seres únicos, desde el que contemplamos con gesto hierático y dominante la realidad que se aparece y se muestra, la realidad que se desdibuja por causa de lo distante y nos la imaginamos convencidos de que es la auténtica realidad, sin pensar que se trata de un simple fenómeno de los sentidos, que la transforma y nos hace concebir una apariencia como real, como no existente, como ajena sin quererlo a la propia realidad.

Aquí, en el mundo de los iguales, en la realidad de todas las cosas sin exclusión, se puede y se debe profundizar, se debe ahondar en la auténtica esencia de ese existir transformador, de ese ser al que se unen los seres en busca de la unificación, la unión permanente en ese constante y continuo discurrir.

¿Cuál es el papel de los sentidos ante esta situación? ¿Cómo convivir y relacionarse  en el mundo de los iguales? ¿Surgirá en alguien o en algo la fiebre imperiosa del poder? ¿Quién mandará? ¿Se sentirá superior? ¿Querrá en algún instante imponerse?

Si se trata de iguales, de los que sienten su entidad de ser en justicia y en libertad, nadie podrá nunca sobreponerse, considerarse superior a otros, a no ser que se violente de forma fragante el devenir de las cosas, el orden existente, la realidad permanente en continua ebullición y fluir constante.

Sólo el ser existente, el ser consciente de su entidad con conciencia plena de su existir, implantado en su pleno devenir, considerando al otro como igual, sintiéndose otro con sentido de su plenitud, es capaz de ocupar su espacio y su tiempo como un alguien peculiar con una misión que desarrollar, cumplir y llevar a la totalidad, al ser trascendente, al que aspira, misión de la que participa el otro y que junto con él ha de culminar.

 

1 Comment

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One Response to DESDE LA PERSPECTIVA: LO DISTANTE Y LO PRÓXIMO

  1. Jorge Varas

    Aunque he tenido que hacer un paréntesis vuelvo a seguir tus publicaciones. Siempre atento a los movimientos reflexivos que vas realizando. Leyendo este texto me vienen a la cabeza la obra de los pintores que trabajan escrutando meticulosamente la realidad, adoptando una posición que mezcla la humildad con el orgullo. Morandi, Cezanne, Van Gogh, Giacometti. O también el cineasta Tarkovsky que conoce la lluvia mejor que Tla’loc de tanto observarla.

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