ATRAPA LA LUZ

Atrapar, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, es coger una cosa, alcanzar o apresar algo; por el contrario, captar significaría, sin embargo, recibir o recoger impresiones del exterior a través de los sentidos, también, comprender, darse cuenta o atraer la atención o el afecto de una persona; en cambio percibir, es tener conocimiento del mundo exterior por medio de la impresión de los sentidos, comprender o conocer una cosa por la inteligencia; por contra, interiorizar nos aporta la cualidad de hacer propio o asentar de manera profunda en la mente un pensamiento o un sentimiento; por último, capturar, a fin de no seguir esta larga enumeración, nos viene a mostrar el sentido de apresar a una persona a la que se persigue o a una cosa que ofrece resistencia.

Obra de Nieves Prat

Obra de Nieves Prat

Así podríamos continuar dando explicaciones y justificaciones de por qué he preferido el término atrapar frente a otros muy similares y hasta sinónimos. Creo que éste es el que mejor manifiesta el sentido y el significado de lo que quiero dar a entender y lo que pretendo expresar; en estos instantes tan necesitados de ese rayo de luz que nos ilumine y nos oriente ante tanta ceguera y cerrazón, ante tan intensas nebulosas y profundas tinieblas, que diría el filósofo, que nos dominan, que no nos dejan vislumbrar la senda exacta y verdadera.

Todos estos conceptos tienen mucho en común, tienen un valor muy similar; sin duda, se aproximan a lo que pretendo trasmitir, espero que me entendáis; aunque, sigo pensando y me inclino con mayor convencimiento, que el que marca un carácter más profundo, que el que mejor y mayormente manifiesta lo que aquí quiero expresar, es aquél que sirve de encabezamiento a este escrito; tanto que la mayoría de la gente del arte, en especial los pintores, aquéllos que se dedicaron a atrapar la luz, a plasmarla en sus lienzos, así lo afirman y estarán de acuerdo conmigo.

La expresión “atrapa la luz” en sentido imperativo hasta hacerla tuya, hasta interiorizarla plenamente, hasta retenerla convencido de que nunca vas a dejar escapar ese instante, te hace asumir, captar y asimilar en lo más interior y en lo más profundo de tu imaginación creadora, en la inmensidad de tu realización total, en tu capacidad de ser personal, en la toma de decisiones. Atrapa. Atrapa la luz.

Esta situación y esta reflexión me trae a la mente, me hace recordar con emoción aquella anécdota tantas veces comentada y repetida del gran pintor Monet, quien en su afán por atrapar la luz para luego poderla plasmar en sus lienzos, no una luz cualquiera, no una luz, donde los potentes rayos solares desvirtúan la realidad de las cosas, sino la luz con mayúscula, la esencia de la luz, la luz en sí misma, dijo aquello de “hoy me he adelantado a los pájaros”, para añadir y aclarar a continuación: “he tomado la delantera a la luz, al día”, y concluir con la misma idea: “he de moverme con rapidez si quiero atraparla”.

He aquí la formula correcta en boca de Monet: “atrapa la luz”. He aquí el por qué de este título al comienzo de este artículo, máxime, cuando me encuentro en una zona de nuestro país que se caracteriza por ser la luz misma, por ser el lugar donde primero se muestra, por la variedad de tonos y colores en todos los momentos del día, de manera muy especial, a la puesta del sol y al amanecer, poco antes de que el primer rayo se asome por el horizonte del mar, como ya constató Sorolla, quien temía que la luz cambiara antes de haberla podido atrapar en un equilibrio perfecto entre agua, cielo y tierra, entre el mundo real y su imagen; todo es como estar sentado en el eje central del universo, el punto inmóvil alrededor del cual todo gira, de la fragilidad ante todo, siendo consciente de lo que se ofrece.

Es muy importante buscar el instante en que la luz puede ser atrapada, el momento en el que puedes llegar a sentir que ya la posees, que ya la has atrapado, pues rápidamente aparece el sol llevándose con su luminosidad el silencio y la quietud tan necesarios para ello.

Cuando la luz se refleja ya por doquier, cuando continua reptando por todas partes, filtrándose poderosamente por todos los rincones, alborotando con ello la naturaleza como una explosión de vida, fragmentándose al atravesar las copas de los árboles, formando un mosaico de sombras arabescas que tapiza todo como pequeños destellos de color, que habían conseguido fijar la luz, hasta el aire se cuaja de luz fulgurante al punto de que ya nada sea visible, todo es luz, luz que deforma la realidad.

La luz lo cubre todo: sombras superponiéndose a otras sombras, cada color ocultando a otro más oscuro, las copas de los árboles, cual danzarinas, interpretando danzas, proyectándose hacia el cielo azul, como si se tratase de un ballet de hojas y ramas, que no cesan hasta alcanzar un frenesí de luz y sombras de indefinidos colores, que te hace dudar y desconfiar si pertenece a la luz atrapada o a los objetos que se te muestran creando confusión y desconfianza.

Hete aquí, por qué debemos anticiparnos, por qué debemos “anticiparnos a los pájaros”, por qué debemos “atrapar la luz”, esa luz única que nos ilumina, que nos señala el camino, que nos lleva a la verdad, a la solución que buscamos y anhelamos de la que estamos tan necesitados y hambrientos, esa luz que nos descubre la verdad y el encuentro entre todos en armonía, en quietud y en silencio.

 

1 Comment

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One Response to ATRAPA LA LUZ

  1. Mercedes Martin Mena

    Me ha encantado el artiulo ATRAPA LA LUZ. Yo ahora soy una enamorada de esos primeros y ultimos instantes en que el sol sale y se pone.
    Es increible la cantidad de suaves matices , de grises, rosados….
    Me ha gusstado mucho leerlo.
    Gracias por despertar diversos sentimientos en las personas que lo leemos.
    Te recuerdo con cariño desde Tenerife

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