LA VENGANZA DEL MUDÉJAR

“Lo que he de decirte…, lo que mis labios quieren pronunciar…, pero mi sentimiento se niega por temor a tu reacción…, lo que vas a escuchar…, es algo que te producirá una tremenda alegría…, pero a la vez…, una profunda inquietud, una terrible angustia — un tenso silencio se adueñó del ilustre paciente provocando un impulso de impaciencia y ansiedad en el Marqués—. Tus hijos Fernando y Zajhíra — pronunció de golpe, con gran énfasis, poniendo el resto de sus fuerzas para ser bien oído— están vivos…”

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Con estas palabras, entre graves dificultades respiratorias y como asfixiándose, el moribundo rey Alfonso comunicaba a su amigo y compañero de toda la vida Don Rosendo, Marqués de Villalailán, poco antes de fallecer en su lecho de muerte, la buena nueva de la existencia de su hijo Fernando y su amada Zajhíra así como las vicisitudes de su huida, en el primer capítulo de la novela “La venganza del Mudéjar”, novela que ahora te invito a su lectura.

Y con este mensaje, en el Epílogo de la misma, se pone fin a “La venganza del Mudéjar”:

“Entrégale esta nota escrita y comunícale de viva voz —manifestó emocionado Jhal-Yâ- Äl con gran decisión y firmeza— que el azor ya ha localizado a su presa, que sus ojos están fijos sobre ella…, que muy pronto sus garras se apoderan de la misma como había jurado y prometido”.

He aquí el comienzo y el fin de “La venganza del Mudéjar”. En medio de todo ello se desarrolla una acción trepidante, muy interesante para el lector, ambientada en la época de guerras y escaramuzas, conquistas y reconquistas entre cristianos y musulmanes, sometida a los vaivenes y a los movimientos guerreros de todo tipo, sociales, culturales y religiosos que se irán produciendo, configurando sus costumbres y vivencias poco a poco.

Mientras tanto, la convivencia de razas, el intenso intercambio cultural, el hecho de sentirse afincados en sus tierras y en sus tradiciones a las que veneran y se afanan en este mundo tan convulso, los protagonistas van creciendo, van desarrollándose de manera feliz sin pensar ni plantearse las zozobras, las traiciones y las venganzas que soterradamente van surgiendo y que pesan sobre ellos, mientras se teje la tela de araña que acabará con el rapto, la venganza final, que significa y materializa la nota trágica a ese mundo idílico y feliz.

Una situación anunciada pero no esperada, un acontecimiento que puede suceder y que trastocará los planes prefijados, aunque se piensa que nunca llegara viviendo confiados en una realidad aparente, en una amenaza en la que no se cree por mucho que se anuncie y se sospeche.

Estoy convencido que disfrutarás con las aventuras, con las intrigas latentes, con el desenlace final, inesperado, quizá, de “La venganza del Mudéjar” y ¿por qué no? por las innovaciones, elementos culturales, religiosos y hasta filosóficos con los que te vas a ir encontrando, amén de ciertas situaciones de intriga, pánico y, en cierto modo, hasta cómicas. Lo dejo a tu juicio, querido lector.

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