Daily Archives: 3 septiembre 2018

LOS ALL BLACKS Y SUS PRINCIPIOS

Cuando lo presenciamos en televisión, cuando vemos a los “All Blacks” ponerse en formación antes del inicio de un partido de Rugby, nos quedamos impresionados, observamos sus movimientos y sus gestos, su ritual, sobrecogidos permanecemos un tiempo como si algo sobrenatural se nos mostrara en nuestro interior.

Seguimos con suma atención como los contrarios se alinean ante el equipo de Rugby los “All Blacks”, como se enfrentan ante la “Haka”, como siguen con gran interés y atención su ritual, el ritual que un grupo de guerreros vestidos de negro les lanzan de forma intimidatoria. Los “maoríes” creen que la “Haka” arrastra a los “tipunas”, nuestros ancestros, fuera de la tierra y los atrae hasta nuestras almas.

World Rugby

Los “All Blacks” bailan la “Haka” para reconectar con su propósito fundamental, para entrar en contacto con el corazón de su cultura, para invocar a los ancestros y que éstos les ayuden en la batalla que están a punto de iniciar, y, sobre todo, para que intimiden y desconcierten a los competidores, a los contrarios, sirviendo de vínculo los unos con los otros.

“Los líderes, como los “All Blacks”, pueden utilizar los rituales como un desafío a los oponentes y a sí mismos, para añadir contenidos al legado, para encarnar el sistema de creencias.”

¿Pero, cómo se enfrentan los equipos contrarios a la “Haka”? ¿Cuál es la posición, la situación del equipo contrario que tiene que jugar contra los “All Blacks”? Casi siempre de forma diferente dependiendo de su cultura, aunque con un elemento en común: algunos intentan ignorarlos, ni les miran a la cara, como si aquello no fuera con ellos, sin profundizar en su significado; otros procuran avanzar con ella, como aceptando aquel ritual desafiante, como algo folklórico; la mayoría, codo con codo, le hacen frente. Sin embargo, sea cual sea la actitud que se tome, el equipo contrario sabe en su interior, comprende en lo más íntimo de su ser, que están ante algo especial, algo sobrecogedor. Presienten que lo que tienen delante es una cultura, un ritual, una identidad, un sistema de creencias y valores. Así, en el momento en que la “Haka” llega a su punto culminante, el equipo contrario ya ha perdido el partido, porque el rugby, como tantas otras cosas en la vida, se decide en la mente.

Un gran jugador por sí solo, en un partido, puede triunfar hasta cierto punto. Pues, en un buen equipo, no existen las superestrellas, lo acabamos de ver en los mundiales de futbol. Hay grandes jugadores que demuestran su potencial al ser capaces de jugar con los demás como equipo. Se sacrifican para ayudar a su equipo a ganar. De esta manera, al convertir el “yo” en “nosotros” se transforman en un equipo ganador. Se trata de pensar en el interés del conjunto antes que en el propio.

“Los grandes líderes protegen siempre a su gente, estimulan los vínculos, la colaboración y el sentimiento de pertenencia colectiva. Las personas trabajan los unos para los otros en lugar de buscar la gloria individual”.

Un ejemplo ilustrativo nos ayudará mejor a entender este pensamiento:

Estamos habituados a contemplar en el firmamento, en los momentos de migración de las aves, como una bandada de pájaros vuelan dibujando una elegante “V” en el cielo con su constante graznar o piar. Uno va en cabeza, otro le sigue, otro toma el mando cuando el de delante se agota, se trata de un sistema de apoyo mutuo. En el ciclismo igualmente lo vemos, estos días lo hemos observado en “L`Tour”, hemos presenciado como el equipo “SKY” coloca a sus hombres en fila, uno detrás de otro, y como se van relevando según los caracteres del terreno o cuando el que marcha en cabeza se agota. Pues bien: “volad siempre en formación. Sed una sola mente. Seguid la punta de lanza”.

“Según esto, los buenos líderes equilibran el orgullo y la humildad: un orgullo absoluto en el rendimiento; una humildad completa ante las tareas”.

“El desafío consiste en mejorar siempre incluso cuando eres el mejor”.

Se dice que los “All Blacks” cuidan de sí mismos. Se trata de no esperar que otros hagan tus trabajos. No confiar en que las cosas se te dan hechas. Pues, un puñado de individuos con talento pero sin disciplina llevan siempre al fracaso.

El carácter triunfa sobre el talento. El carácter colectivo es un elemento de éxito. Concéntrate en obtener un buen espíritu de equipo y los resultados vendrán solos. El desafío para todo equipo consiste en construir un sentido de unidad. Pues la cuestión no es lo bien que juegas individualmente, sino lo bien que se trabaja en conjunto.

“Nuestros valores determinan nuestro carácter. Nuestro carácter decide nuestra valía”.

La humildad, la esperanza y la responsabilidad hacen que su juego crezca. Los hace ser mejores. La humildad es una característica profundamente arraigada en los maoríes y en la cultura polinesia. La humildad es una parte fundamental de un carácter equilibrado. La humildad no es ni significa debilidad, es justamente todo lo contrario.

La responsabilidad compartida significa apropiación compartida. Un sentimiento de inclusión permite a los individuos sentirse más dispuestos a entregarse a una causa común.

Deberíamos añadir otro elemento importante: el lenguaje. El lenguaje es esencial para triunfar; el lenguaje establece el esquema mental y físico para la victoria.

“Un equipo de seguidores sin más, siempre está a la defensiva. Un equipo, por el contrario, de líderes se ofrece y encuentra siempre la manera de ganar”.

Por ello, mi lenguaje es mi despertar, mi lenguaje es la ventana a mi alma. Entonces, el primer estadio del aprendizaje es el silencio, el segundo es la escucha. En consecuencia, practica con intensidad para desarrollar una mentalidad adecuada para ganar, así lo piensan los “All Blacks”:

“La forma física, la comprensión táctica, la comprensión técnica son tres patas, pero para que exista estabilidad en el taburete necesitamos la cuarta pata: la fuerza mental”.

Los “All Blacks” aprenden a protegerse a sí mismos de la fragilidad mental: “Si te casas con el yo, el entorno, los rituales, el legado y lo pones todo junto, estarás tejiendo una tela muy bonita que te ayudará a navegar. Quizás te tambalees, pero no te romperás ni te derrumbarás”.

El desarrollo del auténtico yo, el conocerte a ti mismo tiene un gran poder en el rendimiento.

Bill George, en su libro “El auténtico Norte”, explica que la esencia de un gran líder está en mostrarse genuino, real y honesto con quien eres. La mayor parte de los líderes que fallan, carecen de una identidad fuerte, de creer en sí mismos y de respeto por sí mismos. Cuando los líderes faltan al respeto a los demás, eso empieza con la falta de respeto a sí mismos. Los mejores líderes se mantienen coherentes con sus valores, dirigen su propia vida: el liderazgo empieza y termina con la autenticidad. Se trata de ser tu mismo, de ser la persona que debes ser”.

La autenticidad, según Secretan, es pensar, decir, hacer lo mismo de manera coherente. La autenticidad nos permite ser autores de nuestra propia vida. La autenticidad supone honestidad e integridad: la honestidad nos permite acceder a nuestra visión verdadera sobre nosotros mismos; la integridad, dice Michael Jensen, significa hacer honor a tu palabra. Se convierte en una herramienta de liderazgo, sus resultados son: claridad, certidumbre, productividad, avance. Si hablamos de forma integra nuestra palabra se convierte en nuestro mundo; es un compromiso, una declaración de intenciones, un generador de fuerza. Integridad significa que nuestras palabras y nuestros actos están en sintonía de modo que nuestros valores, nuestros propósitos, nuestras creencias y nuestros comportamientos fluyen en la misma dirección.

Dice Eostwod: “construir confianza, ayudar a las personas a desarrollarse y atacar comportamientos de alto rendimiento son tareas que no terminan nunca. Los rituales reflejan, recuerdan, refuerzan y reimpulsan la historia central: los rituales, símbolos y lemas constituyen el tejido de los equipos y las organizaciones de élite, el hilo que une a las personas. Los rituales son la estructura que mantienen las creencias. Los rituales hacen que las ciencias sean tangibles, las convierten en algo, las actualizan”.

Victor Frankl, y con esto doy por concluido este ensayo, dice en su obra “El hombre en busca de sentido”: la necesidad de encontrar sentido es la principal fuerza motivadora del ser humano. Las historias, la cultura es la mejor manera que tenemos de construir y de encontrar el sentido de la vida”.

He aquí la importancia de la palabra. He aquí como las culturas fuertes necesitan un lenguaje y un vocabulario para poder crear nuestro mundo con la palabra. He aquí el sentido y el significado de la “Haka”. He aquí el valor de los “All Blacks”.

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