Tag Archives: archilla

¿Y DESPUÉS QUÉ…?

Se aproxima el encuentro con la cruel y trágica realidad. Ya es llegado el momento de abandonar y olvidar los planes veleidosos, las configuraciones sin sentido, el absurdo de la inmadurez y lo voluptuoso, el sueño imaginativo y superficial de otros tiempos de reposo tranquilo, de descaro poco comprometido y abocado a lo desconocido, de noches festivas y de largos insomnios junto a mañanas tempraneras de fogoso deporte y marchas sin rumbo, para centrarse de nuevo en los proyectos, en las operaciones cotidianas: unas veces monótonas y otras rutinarias del trabajo continuo y sin desmayo, con las migrañas propias del instante a flor de cuero cabelludo, cual agotado guerrero tras un largo y tedioso combate.

Es hora de romper con la indeterminación, con el falso y repentino deleite superficial, con el pasajero y veloz encantamiento de serpiente veraniega, con el desbocado suspiro cogido con ansias y anhelos vividores, con la pasión desenfrenada por gozar de un intenso y deseado acontecer fuera del alcance de nuestras manos y que raudo desaparece, sin ser conscientes del vértigo, de ese dar vueltas y vueltas de la edad temprana que provoca un paso rápido, como un deleite llevadero y ligero o sus añoranzas junto con una súbita brusquedad de lo inesperado y nunca experimentado, de lo incierto, de lo inconsistente y lo volátil.

Ya es hora apremiante de plantearse el futuro, de saborear el presente engañador como algo caduco, de sentarse ante el mareo permanente

"Momento Crepuscular". Obra de Nieves Prat

“Momento Crepuscular”. Obra de Nieves Prat

del ir y venir, del correr y el volar, de la prisa y la ansiedad inútil que brota, retorna una vez más como algo nuevo, se hace la dueña y señora subiéndose a lo más elevado sin concretar su causa, ignorando la razón sin averiguar su significado, dominando los desvelos y originando zozobras, desencuentros, desasosiego en un entorno ya de por sí tenso y desfigurado, como creando una espantosa ilusión no armonizada.

Es entonces, cuando debe surgir el ser que se lleva dentro, el ser profundo e interior, la esencia pura del existir más perfecto y sensato, la dualidad del ente confirmado y asegurado debe hacer su aparición, ese ente que flota como la espuma de una densa ola, que se levanta como un torbellino de agua al chocar contra una barrera pétrea, que se yergue con la más tensa intensidad de su conciencia y apunta y se encamina con firmeza a la vida, que con una sólida decisión, sin violencia, pero con fortaleza y entereza debe enfrentarse, tiene que asumir de inmediato y de manera resolutiva ir, poco a poco, superando, haciéndola suya, recreándose en ella, sabiéndose el auténtico dominador de todos sus estadios, el verdadero vencedor de cada uno de los momentos y circunstancias, el triunfador absoluto y definitivo de ese devenir incierto pero admirable.

Hoy siento la intensa realidad del presente. Comprendo que el pasado inmediato, el pasado fugaz y soñado fue una pura entelequia, que nunca existió. Entiendo que la llamada del deber es perenne y duradera, que ese deber moraliza todas las acciones y nos conduce inexorablemente, paso a paso, a la realización de lo obligado y, al instante, se convierte en pasado, se transforma en algo que ya no es, pero que se puede mirar con satisfacción y orgullo, con alegría y resolución, pues, de pronto, se transforma en algo que se integra en tu ser, que forma un conjunto de experiencia y te redondea, te transfigura, se hace ilusionante, te permite sentirte feliz y más realizado. Es la agonía del vivir, la vuelta de la ruleta en sosiego, la velocidad tranquila del tío vivo con sus subidas y bajadas, con sus sobresaltos, con su girar incesante que está siempre en continuo movimiento, pero un movimiento integrador, un ir y venir acorde y acogedor.

Hoy ha vuelto a palpitar la vida, el bullicio, el ruido matutino, las prisas, las preguntas inquietas, los interrogantes sin respuestas fijas ni certeras, el desasosiego de quien ignora su futuro, aunque se sigue proyectando, se entusiasma, se centra en su trabajo fiel, fiel servidor de unas reglas, fiel seguidor de una sociedad que no se detiene, que aspira, te subyuga hasta el sometimiento pleno, a la pérdida de control hasta conseguir aniquilar el sueño de tu existencia para volver a recuperar el sentido de totalidad y de infinito.

Me estoy refiriendo al encuentro con la realidad incierta de un regreso atolondrado y atormentado, una vez apagado el periodo de aparente sosiego y reposo dignamente merecido y ansiado.

Estoy hablando, por si acaso no llegas a entenderme, de ese choque profundo y esperado, pero no por esperado carente de sentido, a ese volver que todos querríamos retrasar un poco más, a pesar de haber confundido y olvidado el concepto moral del deber, de ese deber unido y fusionado con el existir de un ser que lucha y se esfuerza, que combate y resiste, que es sagaz e intrépido y no se deja gobernar por el conformismo, por la desesperanza, pues se sabe absoluto señor de todo con lo que se relaciona, se une y se complementa.

Es preciso pues, que resucitemos al hombre que llevamos dentro. Es necesario un reencuentro con nosotros mismos, con la interioridad del en sí. Es conveniente que con ideas férreas y potentes nos enfrentemos a nuestro propio devenir. Es oportuno que adquiramos la responsabilidad, ejercitemos nuestra libertad para poder desembocar con más energía, con vitalidad plena en nuestro mundo, en este mundo que estamos construyendo, en este mundo plagado de conflictos y azarosas vicisitudes que tenemos la obligación de superar, de hacer nuestro, configurando con sentido nuestro existir en él.

Es el mundo de todos y de cada uno, es el mundo que hemos heredado y que tenemos que redimir, es el mundo en el que desarrollamos cada una de nuestras acciones. No se trata sólo del mundo de nuestra interioridad, de mi mundo personal e intransferible. No, me refiero a la vez, también, al mundo del otro, al mundo social, al mundo de la empresa, a todos los mundos posibles, presentes y venideros, al mundo de la zancadilla y al mundo de la verdad, al mundo de la intriga y al mundo de la honradez, al mundo de la apatía y al mundo de la actividad y la lucha, al mundo desaprensivo y al mundo de la integridad, al mundo del conocimiento, de la inteligencia, de la voluntad

Esto es el reencuentro. Esto supone nuestra inmersión de nuevo en la realidad de la vida cotidiana y monótona. Esto nos arrastra al manifiesto firme de enfrentarnos ante algo que está ahí, que se me aparece y se me muestra, que permanece impertérrito y desafiante cual valiente, sagaz, intrépido y atrevido ejército preparado para recibirnos.

Por eso, ¿y ahora qué…?

Leave a Comment

Filed under Autor, Prosa Poética

LA SENSACIÓN DE ULISES Y EL CANTO DE LAS SIRENAS

¿Os habéis detenido alguna vez a escuchar la maravillosa y perenne sinfonía del mar? ¿Habéis prestado la máxima atención para poder percibir cada uno de los instrumentos musicales y su armonía bien conjuntada? ¿Os habéis sentido cautivados primero, arrastrados después y extasiados ante la sublime melodía que más y más te atrae, te arrulla y adormece hasta observarte suavemente mecido con sus armónicos sonidos? ¿Acaso, nunca habéis querido experimentar las sublimes sensaciones que Ulises debió de tener amarrado al palo de su embarcación y que nos narra en la Odisea?

Andaba yo un día, expectante y vigilante siguiendo los movimientos continuos, los permanentes vaivenes de las olas sobre las que mis

nietos Javier y Fernando, quienes, sobre sus tablas de surf, se deslizaban con las ondulaciones que una breve brisa mañanera producía: primero tumbados, luego de rodillas y, por último, colocándose de pie sobre las mismas, dejándose llevar hasta la orilla, donde perdían fuerza y acababan mansamente sobre la arena, celebrando como auténticos atletas cada vez que conseguían su objetivo y alcanzaban ese final tan deseado como unos gladiadores vencedores del mar, como expertos circenses que hacían malabarismos, como equilibristas sobre las aguas, como domadores de las fieras embestidas de esas poderosas y potentes masas de agua, acordes y rítmicas en su nacimiento y en su velocidad siempre violenta, pero moderada a la vez tras pequeños intervalos de silencio y quietud.

Ensueño. Obra de Nieves Prat

Ensueño.
Obra de Nieves Prat

En ese preciso instante, un susurro, un rugido bien armonizado, una cascada desenfrenada y acompasada de sonidos comenzó a sonar en mis oídos, me fue invadiendo, se apoderó de mi espíritu hasta lo más profundo y acabó por conquistar mi atención, por hacerme bajar la guardia como hipnotizado,  por embrujarme, por tornar los ojos e ir poco a poco percibiendo en cada uno de mis sentidos, en especial en el de la audición, todos los instrumentos, todas las cuerdas de la orquesta, todos y cada uno de los interpretes con una clara definición de ellos, quienes unas veces con delicadeza, otras con fuerza y hasta con cierta violencia ejecutaban fielmente aquella partitura, aquellos diversos acordes, siguiendo el ritmo que marcaba la batuta del director: aquí percibías los violines, allí los clarinetes, en otros compases las flautas, más allá los tambores, y, como dando la nota profunda, aparecían los bajos y contrabajos sin olvidar los saxos o las trompetas, que llenaban de luz y colorido siempre que entraban y se dejaban sentir. Todos, al unísono, orquestaban la más hermosa y bella sinfonía que jamás oído humano se haya detenido a escuchar, que no tenía fin, que interpretaba todos los matices, que te elevaba del suelo, que penetraba en las entrañas más sensibles del ser, que te acunaba suavemente hasta dejarte absorto en la contemplación y audición de aquella maravilla, interminable e infinita melodía.

¿No habéis cerrado nunca los ojos sentados a la orilla del mar y no habéis abierto vuestra sensibilidad más íntima para que éste os penetre, os llene plenamente por dentro de esa magnífica y entrañable sensación al percibir su sonido siempre bien atemperado, su entonación perfecta y permanente, sin desafinar lo más mínimo, su dulce adormecer con esa nana que hace sonar esa maravillosa voz atiplada con la brisa del mediodía, que te permite olvidarte de todo, extasiarte y sublimarte?

Os invito a saborear la melodía, la sinfonía más rítmica, la música más hermosa que oído humano haya podido nunca percibir: ese ir y venir, ese cabalgar sobre la superficie marina, esas pequeñas crestas que crecen y se desplazan, que ascienden y descienden, que rompen una y otra vez, siempre al mismo compás del tres por cuatro, que aparecen bravas cuando suenan las trompetas, los clarinetes y los tambores, pero que se amansan suavemente, delicadamente con la entrada armoniosa de los violines y descansan mansamente, una a una, sin atropellarse, con un orden ya marcado, hundiéndose en la doradas y blandas arenas que brilla con los rayos del sol, cual si del precioso metal se tratara, hasta acurrucarse en las mismas, en la orilla, como si de una manta tenue y delicada se tratara que las cobija, las acoge y las adormece en la blanca dulzura de una algodonada sábana acariciadora, de una sábana espumante de delicado tacto y de limpieza sin igual.

Los sonidos se combinan en secuencias temporales produciendo un efecto cargado de estética, de enorme y extraordinaria expresividad, de magnitudes nunca antes percibidas, en las que el oído capta la armonía, el ritmo y la melodía de forma conjunta, cual la mejor expresión del lenguaje musical creado por autor alguno, proporcionada, agradable, causando un estado de bien estar, de paz, una sublimación del espíritu ante tan perfecta combinación en su sucesión cíclica y regular.

El mar es música continua, es ritmo regularizado y acorde, es armonía de sosiego y tranquilidad, es melodía bien orquestada y magníficamente dirigida, perfectamente guiada por una mano experta e invisible de un gran maestro y unos grandes profesionales, que siguen con diligencia y fidelidad las pautas de una batuta apenas perceptible que manda y se impone, que se convierte en la prolongación ordenada del gran director. El mar es agua, agua mecida por la brisa, pero, también, es ritmo, es melodía, es armonía, es paz.

Ahora se entiende la decisión atrevida y valiente de Ulises. Ahora se comprende su afán incuestionable por escuchar aquella fantástica melodía, aquella música inspirada en la mejor de las partituras y que él pensó que se trataba de un simple canto de sirenas con voces y coros sublimes y delicados. Ahora se justifica de forma razonable que corriera aquel riesgo, sólo él, para poder saborear con detenimiento y disfrutar de cada uno de los acordes, de percibir con plenitud aquella exquisita y sublime melodía, que jamás ser humano había sido capaz de percibir sin ser atraído y subyugado, hasta esclavizado.

En estos momentos me considero Ulises amarrado fuertemente al mástil de mi navío, mientras me embriaga esa dulce sensación melódica y mi mente se siente renacer, se reconforta y se pierde en la inmensidad del todo.

1 Comment

Filed under Autor, Prosa Poética

LA EFÍMERA, UNO MÁS

El año pasado, en el mes de Julio, hablábamos de la Efímera destacando su carácter de algo perenne, de algo que sobrepasa al tiempo, de algo EFIMERA2013perdurable y que va más allá de lo establecido, a pesar de su significado.

Hoy ante la nueva convocatoria de los artistas del Foro del Henares a una nueva celebración de la Efímera para el trece de Septiembre, creo que debemos reseñar y me parece muy importante su carácter de continuidad, la asiduidad y persistencia en una idea, lo consistente, lo que perdura a través del espacio y del tiempo, lo que deja tan grato y enorme recuerdo a quienes lo visitan como aquellos que lo expresan, lo que se consolida y se repite, aunque en un continuo movimiento de renovación, de creatividad, de imaginación e ingenio para idear algo nuevo, algo que conmueva, algo que llega a las entrañas, las convulsiona y las revuelve, perdurando emocional y sentimentalmente en el ser, algo que va  más lejos de la voluntad de poder y del orden armónico de las cosas, se repite y se regenera a través de la mente, a través del pincel y la espátula, con el cincel, a golpe de martillo y una firme y resolutiva mano fruto de una inteligencia poderosa y una visión imaginativa y fructífera.

Ciertamente no estábamos hablando de un caos desordenado,  inconsistente y sin sentido, no nos referimos tampoco a la armonía cósmica, ni al sosiego del infinito universo, estábamos pensando en el orden intelectual, en el fin concluido de la idea, en la materialización de aquello que el ser creador es capaz de dar forma y finalizar, llegando a una expresión concreta con sentido y significado aún dentro del aparente sin sentido del ser humano, sobreponiéndose al mundo angustioso del absurdo hasta alcanzar el nihilismo intranscendente de lo establecido, de lo materializado dentro de lo inmaterial, de aquello que se expone y se manifiesta ante la mirada atónita y sorprendida de unos ojos curiosos y admirados ante lo que no entiende, ni comprende, ante lo que aparentemente es efímero y caduco, ante lo que no alcanza la categoría de lo hermoso, quedándose y permaneciendo en el plano de lo grotesco, de lo incoherente, de lo incomprensible, de lo pasajero y volátil.

Hoy queremos avanzar y lanzarnos más allá de lo puramente establecido, queremos llegar a alcanzar el éxtasis: no el de aquellos místicos poetas y contemplativos de los siglos XVI y XVII; no el de aquellos seres espirituales que se elevaban ante la representación sublime; no el de aquellos otros, cómicos y titiriteros, gente del ruido y de la farándula, gente de la exhibición y la recompensa, que se exhibían en las plazas y mercados públicos ante el aplauso o el griterío de cuantos se maravillaban ante el espectáculo; debemos de luchar para adquirir la esencia de la idea, la síntesis de la interioridad, la profundidad interna e íntima de ese mundo expresado, de ese universo vivido y representado, de esa totalidad llena de misticismo e integridad que configura, que conforma la idea llevada hasta culminar la maravillosa sensación de lo observado, de lo manifestado, querido y deseado, que se muestra con un intenso interrogante de admiración total, de sugerencia sincera del alma que penetra en la idea, estudia su honda profundidad  y permanece expectante mientras su espíritu se inflama y se deja cautivar, es arrebatado y arrastrado a un estado de ensimismamiento.

El contraste entre el acto efímero en sí y la manifestación de la Efímera con el objeto creativo supuesto, aún pleno de efemeridad, se hace real en un choque de permanencia en el tiempo, de atracción cautivadora, de idea mantenida y seguida, de exaltación de lo pasajero y caduco frente a lo glorioso y sublime, de algo que rompe y hace añicos las reglas de la estética perdurable, estableciendo una nueva concepción, un nuevo alumbramiento, un sin sentido o contra sentido de la inspiración, un hacer presente y patente sin control y sin medida, basado sólo en la idealidad  estilizada y esquemática de algo novedoso, pero existente, ya concebido en la mente pensante del ser que lo elucubra, que lo planifica y lo deja nacer y crecer.

Me parece muy interesante e importante esta llamada de atención. Me parece por parte de Teo y Gonzalo, convocantes del evento, un acto digno de agradecer, que aunque sea con un año de retraso en el tiempo que no en la mente, nos anuncian a todos: artistas del Foro del Henares y espectadores curiosos que nos acercamos con placer y expectativas, amén de aquellos de espíritu receloso o esquivo, a pesar de los inconvenientes con los que habrán tenido que contar  y solventar para su organización, una estupenda manifestación de la creatividad llamada Efímera, en la que se rompe la monotonía, se destrozan las normas, se lanza un grito de rebeldía, se alza la voz de la inteligencia, se da un toque de atención e inconformismo a una sociedad sumisa, acatadora de las normas establecidas por otros, con unas ruedas pesadas y deformes con las que nos quieren hacer comulgar, donde el caos se eleva a la categoría de arte, donde el desorden aparente se convierte en muestra de alta inteligencia, donde el Tao meticuloso impone unas nuevas formas y donde lo abandonado, lo desechado por los demás, lo dejado a un lado como inservible y sin utilidad, donde lo más absurdo y perecedero se convierte y se recicla en algo admirable, algo que causa expectación, algo que produce una llamada de atención brusca y un gesto a veces de desencanto a esas inteligencias mediocres que en la mayoría de los casos nos dominan y se nos imponen sin dejarnos vislumbrar la luz de la imaginación.

Nos encontramos pues ante un nuevo acto de la Efímera, ante una nueva demostración del ingenio y la mente creadora de personas de nuestra sociedad alcalaína, personas ilustres como tantas otras que existen, que nos han precedido y que nos seguirán, porque no olvidemos nunca que estamos en la ciudad de las artes y las letras, en la ciudad del saber y de la universidad, en la ciudad de nuestros conciudadanos: Cervantes, Cisneros, Juan Ruiz, Figueroa y otros muchos, quienes nos deleitarán y nos maravillarán, como sus predecesores, con su capacidad, su improvisación, su inspiración, su forma de entender el mundo y la vida, dando un poco de humor y tragicomedia a nuestro acontecer, despertándonos de ese largo letargo de tantos años adormilados, como drogados por no se que ungüento o magia secreta que nos tiene sumidos en el nimbo, como anonadados ante lo expectante, lo maravilloso, lo estético, lo siempre sublime y excelso, la mímesis profunda de las cosas y la nihilidad íntima de las ideas o el mimetismo de los colores, las líneas y los trazados sobre el papel o la tela, la madera o el hierro, la piedra o cualquier otro ser de la naturaleza. Esto es lo grandioso de la voluntad de poder del ser creativo.

1 Comment

Filed under Sobre mi Ciudad

UNA MENCIÓN A “LA VIDA EN UN INSTANTE”

¡Hola amigos y seguidores! Después de dejar pasar todo este periodo vacacional, donde he pretendido dejaros descansar de mis diferentes temas y sobre todo de los agobios con insistencia ante la aparición de mi segunda novela “La vida en un instante” -¡todos tenemos derecho a relajarnos y tener unos días dedicados a nuestras peculiaridades más diversas!-, quiero retomar de nuevo esta actividad en la que intercalaré pensamientos íntimos, sensaciones diversas sobre la ciudad de Alcalá y algún que otro artículo sobre la esencia de “La vida en un instante”- ¡de alguna manera tendré que irla promocionando!-, a parte de otros temas variados de más o menos calado.

Antes de nada, deseo que todo este tiempo de ocio haya sido de vuestro agrado, haya resultado como lo teníais proyectado, hayáis podido

"La Vida en un instante". Obra de Nieves Prat

“La Vida en un instante”. Obra de Nieves Prat

dejar descansar la mente, lograda vuestra recuperación y reforzamiento, y vuestro espíritu haya salido fortalecido, robustecido y preparado para aceptar los nuevos retos de este nuevo tiempo con energía y de forma abierta.

Dado los tiempos que estamos viviendo, donde las vicisitudes, las añoranzas y los padecimientos se adueñan de nuestro interior, creando dudas y poniendo en riesgo la zozobra de nuestra nave ante las terribles circunstancias; os anhelo desde estas líneas lo mejor para todos, que podáis seguir soñando con esa realidad profunda y que vuestras ideas, vuestros pensamientos y vuestras acciones superen el curso pasado y se sobrepongan a los acontecimientos sean de la índole que sean.

Quizá por ello, nada mejor que la lectura de “La vida en un instante”, mi segunda novela; si aún no la habéis leído, deberíais leerla con prontitud; ella os situará en el lugar de los protagonistas, ella os presentará a Juan y a Marta y con ellos viviréis vuestra propia realidad con la misma intensidad y pasión que la viven ellos, compartiréis la profundidad de vuestra vida con toda seriedad; aunque, ciertamente, ellos se dejaran para sí una parcela de su propio ser, algo que no controlaban y se les escapaba allá en su interior más hondo, algo de lo que a veces no eran conscientes y de lo que no se sentían culpables por consiguiente; más bien, el destino, las circunstancias, el devenir de la vida les había arrastrado sin sentirse protagonistas, ni dueños de su existencia. Por eso, los dioses del Olimpo, las veleidades de la naturaleza, los azares de las personas jugaban en algunos instantes con ellos, haciéndoles partícipes de esta realidad ajena de la que no se sentían propietarios ni, a veces, responsables. Esos dioses disfrazados que, como en la antigua mitología, jugaban con la vida de las personas a su antojo y capricho, amándoles, penetrándoles y transformándoles en sus esclavos.

Sin embargo, al final de la aventura siempre regresaban a su interioridad, a su intensa vida vivida, a sus vivencias profundas, sin que nada interrumpiera en un ápice su ser sí mismos, su entrega sincera y proyectada en los demás; en especial, en sus hijos Ánntony y Clara y, así, hasta el final, hasta que su ser se resquebraja y se hundía en el infinito inmenso de la persona en la que se proyectan, se interiorizan por encima de las acechanzas, de las inquietudes, de las circunstancias de una vida entregada a su propia realidad. Ellos se sienten protagonistas y conscientes de esa fuerza indestructible que les arrastra hasta entregarse y fusionarse en la unidad profunda del ser.

Nada les intimida. Ninguna barrera aparente se levanta frente a ellos, sólo su honradez, una honradez interpretada a su manera, una honradez recubierta y oculta, una honradez perdida en medio de las tormentas se les enfrenta y les pone reparos, les presenta interrogantes, pero son capaces de sobreponerse y enfrentarse con orgullo a su entorno, a su sinceridad, a su resolución de una vida en comunión y unida hasta el final.

Por todo esto, la realidad de “La vida en un instante” es intensa y allegada a cada uno de nosotros, se nos ofrece como algo cercano y algo que nos afecta, como algo de lo que no nos podemos escapar ni sublevarnos, como algo irrenunciable y que está ahí, como algo que nos da un sentido a nuestro existir.

Ésta es la seriedad de “La vida en un instante”. Ésta es la realidad profunda y seria de este devenir que se aparece y se manifiesta en cada uno de nosotros.

¡Feliz reencuentro con vuestra realidad que, en definitiva, es la realidad de cada uno de nosotros, de todos en común!

Leave a Comment

Filed under Novelas

EL YIN Y EL YANG EN LA VIDA EN UN INSTANTE

El Yin y el Yang son las dos categorías cuya síntesis constituye el principio del orden universal: el Tao, el cual se manifiesta siempre alrededor de

"La Vida en un instante". Obra de Nieves Prat

“La Vida en un instante”. Obra de Nieves Prat

estos dos aspectos contradictorios y complementarios, pero como principio de orden y de unidad, como algo  misterioso, trascendente e inefable. El Tao admite que lo real, más allá de su diversidad, es uno. En el Tao se unifican los seres a través de la reflexión profunda y sincera, la contemplación de la naturaleza y la belleza de lo anhelado y ansiado, la contemplación de lo sublime y el éxtasis en una unión honrada y plena, en una realidad total, que escapa a todo lo ilusorio y superficial.

Aquí, en esta realidad, confluyen todas las contradicciones de lo positivo y lo negativo, del bien y del mal, de la grandeza y la pequeñez, de la verdad y la traición, del amor y del odio, de la vida y la muerte. Ésta es la realidad suprema en la que se encuentran y se superan las contradicciones. Éste es el principio de liberación en un acto intelectual y místico.

Por eso, los protagonistas de esta novela siempre aspiran a unirse: bien, a través del encuentro; bien, a través de la contemplación; bien, a través de la búsqueda o la entrega amorosa y pasional, en esa realidad, en ese principio de orden y unidad que les libera de todas las ataduras.

Ellos pasan de manera irregular por todos estos escalones. La vida real les hace experimentar todas estas contradicciones que se les ofrecen y manifiestan. La realidad de la vida les muestra esa múltiple diversidad por la que se deslizan, pero son conscientes en todo momento de ese principio inmanente, de esa ética de vida que desean y por la que luchan.

Juan y Marta son sabedores de este fluir. Ambos viven y se plantean su existencia de acuerdo con ese modo de vida: Marta es más constante, más entregada, más alegre, más decidida y dinámica, más fiel, más amante de la verdad y la hermosura, más generosa, más abierta, más libre en sus actuaciones; Juan, por el contrario, es más contradictorio, más vivir la vida sin otras preocupaciones que lo atenacen, dejándose llevar por las circunstancias la mayoría de las veces ajenas a su propia realidad y deseo, que lo traen y lo llevan, que lo arrastran de una categoría a otra, que lo zarandean de aquí para allá sin una línea de continuidad, pero que siempre acaba buscando y encontrando ese aspecto contradictorio y complementario, consiguiendo esa realidad la reabsorción de todas las contradicciones en la que se halla la síntesis, la unidad plena y sublime, el encuentro consigo mismo y su opuesto, siempre alcanza ese principio universal de unidad y orden.

Así, Marta se convierte en su remanso tranquilo, sosegado y transparente. Juan se transforma ante su presencia, se olvida del mundo y de sus problemas, de ese mundo sensible de constantes mutaciones: de tinieblas y luces, de frío y calor, de pasividad y actividad, de día y noche, de traiciones ocultas y goces pasajeros, pero, también, de elementos sensibles y profundos que lo liberan y lo unen más a su único objetivo final, perdiéndose en esa profunda realidad, principio de orden y unidad trascendente.

Marta se transforma en su vértice, en su faro orientador y guía, en su Tao de liberación inefable, es su plenitud y su totalidad en un solo acto de espiritualidad.

Leave a Comment

Filed under Novelas

“El príncipe aburrido o el niño que no sabía jugar ni sonreir”

¡Hola de nuevo!

Interrumpo una serie de artículos sobre la novela “La vida en un instante” para invitaros el día 12 de Junio, miércoles, a las 17h., en el salón de actos del Colegio Calasanz, a la representación de la obra de teatro “El príncipe aburrido o el niño que no sabía jugar ni sonreir”. Obra que escribí para el grupo de teatro de profesores de dicho colegio. Será puesta en escena bajo la dirección de la profesora Mª Laura. Os espero
El Príncipe Aburrido. Obra de Nieves Prat

El Príncipe Aburrido. Obra de Nieves Prat

Leave a Comment

Filed under Novelas

LA VIDA EN UN INSTANTE

"La Vida en un instante". Obra de Nieves Prat

“La Vida en un instante”. Obra de Nieves Prat

Éste es el título de mi segunda novela. Una novela que nada tiene que ver con la anterior “La llamada de la profunda garganta” y cuya acción se está produciendo aún en nuestros días, puede ser que esté transcurriendo en cualquier lugar del mundo en este preciso instante, e, incluso, observarnos retratados cualquiera de nosotros en sus muchas vicisitudes, podemos vernos reflejados  en cualquiera de los momentos concretos que en ella se desarrollan; aunque, ésta tiene un tiempo concreto y un espacio determinado y las circunstancias no concuerden con las vividas por nosotros.

Juan es un personaje de la vida real, un alto ejecutivo de una multinacional, con una familia encantadora, liberal para su tiempo, entrañable y muy unida; pero, que fácilmente se deja cautivar por el atractivo de la primera mujer que se le cruza en el camino, olvidándose por unos  instantes de la belleza, del amor apasionado y del cariño que le une con su querida y adorada Marta.

Marta es una extraordinaria y exitosa pintora, llena de una profunda sensibilidad, atractiva y jovial, entregada plenamente a su familia hasta el punto de abandonar su profesión por un tiempo, a pesar de sus magníficas cualidades y su enorme dominio de las técnicas pictóricas y el color, amante y fiel esposa; sin embargo, dada su hermosura y su encanto personal anhelada y ansiada por cuantos la conocen y la tratan.

Esta novela tiene como objetivo plasmar la vida real de esta pareja envidiada por todos, querida en su mundo y en su entorno, adorada por sus admiradores y deseada por otros, en especial, la encantadora y atractiva Marta.

Todo se inicia con el descubrimiento por parte de Juan de un mensaje escrito en la pantalla del ordenador personal: mensaje que le inquieta en un primer momento, que en cierto modo le altera después, que le llena de celos y preocupaciones  por último e influye de alguna manera en su proceder y en su forma de comportarse.

A partir de aquí, se van desarrollando sus vidas, surgen aventuras y sospechas, aparecen en  la historia  otros personajes que van configurando su entorno más cercano.

Se trata de una novela realista,  centrada a partir de la década de los años setenta del siglo pasado y que llega hasta nuestros días, basada fundamentalmente en el encuentro de los protagonistas consigo mismos, que transcurre en ambientes muy diversos y dispares,  parajes maravillosos  de la propia naturaleza y en un momento de choque vital.

LA VIDA EN UN INSTANTE es un rememorar, un encuentro de dos seres en diálogo constante consigo mismo y con el entorno, es un recuerdo de grandes momentos vividos con ardor y pasión, de unas vidas entregadas y unidas pese a las vicisitudes que ésta les plantea, es la historia de dos personas que caminan al unísono, es un hacer presente cada instante en unos actos vividos y consumidos en aras de un ideal, de una pasión, de su propia libertad interior compartida, responsable y respetuosa de unos seres personales. La libertad, la comprensión y el diálogo se convierten así en los valores más apreciados junto con la tolerancia y el respeto al otro.

Se trata de una novela realista, impregnada de un cierto tono mágico, pero con un carácter vitalista desde el principio hasta la última letra.

1 Comment

Filed under Novelas

PRIMERAS SENSACIONES DE UNA PRIMAVERA INCIPIENTE

"Primavera". Obra de Nieves Prat

“Primavera”. Obra de Nieves Prat

La naturaleza reverberaba por todos los poros. Los campos  empezaban a mostrar su intenso verdor junto a la rojiza y rejuvenecida tierra recién labrada, luego de las abundantes lluvias derramadas por densas y rápidas nubes algodonadas, que se dejaban desplazar a capricho del viento como mecidas por unos delicados brazos.

Los árboles ya vestían sus mejores galas, ya lucían sus perlas más preciosas, cambiando el triste y esquelético traje del tiempo pasado por un florido y hermoso vestido: blanco, rosáceo, sonrosado como las mejillas de una pudorosa doncella, morado, violeta o dorado como el de las Mimosas. Así: los almendros, los cerezos, los ciruelos y hasta los naranjos, extraído ya el dulzón y jugoso fruto, incluso con él sin recolectar, dejan ver unas brillantes perlas blancas, que destacan y sobresalen sobre el fondo verde que las cobija y protege, como hermosos y resplandecientes pendientes que les engalanan y provocan a su contemplación, envolviendo todo el ambiente con un intenso y agradable perfume, por no mencionar al resto de los árboles o arbustos.

La atmosfera se impregna de olores, deleite de los sentidos, embriagadores, penetrantes, que embelesan y expanden nuestro espíritu, como pequeñas burbujas alucinógenas que se elevan por el aire bamboleadas y como flotando en la etérea atmósfera, nos penetran, se adueñan de nosotros dominándonos, atrayéndonos, llenando de azahar suave y delicado nuestros sentidos anhelantes de algo claro, limpio, trasparente, alejado de este mundo que todo lo enturbia, nos intoxica y hastía con tantas mentiras y podredumbre, con engaños y ocultamientos.

Las laderas de las montañas, las duras pendientes y los altiplanos del Montgó se cubren con la blanca Jara, como si una extensa nevada hubiera aparecido por encanto sobre aquel manto verde, reluciendo su delicada blancura con la luz trasparente del Mediterráneo, expandiendo su perfume por todo el ambiente, hasta penetrar su aroma combinado con otros olores de otras plantas diversas en lo más profundo del ser receptivo y dispuesto a saborearlo.

Hasta las hierbas, esas hierbas que frecuentemente despreciamos, esas hierbas nocivas que arrancamos de los campos o de los lindos jardines, hacen florear los sembrados con sus tonos rojizos, blanquecinos, amarillentos; flores de diversos tamaños y coloridos, a veces, no muy agradables en su aroma, pero que embellecen, adornan por aquí y por allá,  sin tino y sin destino fijo, formando extensos ramos, círculos inmensos acompañando al verdor del trigo y de la buena simiente, pero que producen placer a la vista contemplativa, a la sensibilidad despierta que se dispone a disfrutar de las cosas más pequeñas y menos significativas.

Los pajarillos con sus tonos multicolores, sus vistosos plumajes bulliciosos y alegres, juguetones y coquetos, se dejan ver revoloteando de aquí para allá entre el ramaje de los árboles aún no cubiertos de sus verdes hojas, emulando y compitiendo en belleza con las lindas  flores de diversos y floridos colores. Sus risueños y amigables trinos nos atraen y apaciguan, nos calman y nos tranquilizan las entrañas, deseosos de escuchar esa hermosa armonía que es la naturaleza bien dirigida y orquestada.

Prestamos especial atención y nos detenemos para admirar al negro Mirlo de pico dorado, que saluda al sol del amanecer con sus tiernos silbos o lo despide al atardecer con una penetrante melodía, antes de que las sombras de la noche lo oscurezcan todo, incitando y animando a ese glorioso arco iris de mil colores que los rayos solares filtrándose por el horizonte dibujan en lo alto del firmamento, para regocijo de un alma asombrada ante la maravilla que se le ofrece.

Oímos correr el agua cristalina y torrencial fruto de los primeros deshielos, el bullicio de su sonido, la musicalidad de su canto al saltar de piedra en piedra, al superar los obstáculos que se oponen en el lecho de su cauce, al que desborda y supera para inundar las tierras deseosas de su vitalidad y frescura, la vida que en los remansos se percibe gozosa y el frondoso verdor de sus riberas.

Contemplamos el mar, ese mar de brillantes tonalidades; ese mar que a fuerza de luz hace daño a la vista por su tremenda claridad, luminosidad e inmensa calma en estos precisos momentos; ese mar que enamoró a Sorolla, que le llenó de luz y grandeza, que nos abraza con su ternura infinita y nos atrae; ese mar que es vida, que es trasparencia, que nos resulta tan atractivo; ese mar de frescor que nos da aliento; ese mar de color, de  infinitos colores: azules, añiles, verdes, amarillos, grises, oscuros, anaranjados y un sin fin de matices incapaces de describir y enumerar; ese mar que nos ilusiona, nos encandila, nos alegra el corazón, nos invita a lo magnánimo, a la generosidad, al amor y nos dignifica.

Hoy, veinte de Marzo de dos mil trece tenemos la suerte, la enorme dicha de percibir, de sentir, de ver, de disfrutar y regurgitar a modo de transmisión perenne estas sensaciones, estos halagadores perfumes, estas brillantes panorámicas de tan amplios colores, esta claridad lumínica cegadora y a la vez enriquecedora que la primavera nos muestra, que el universo nos manifiesta, que el hacedor de la belleza y la hermosura nos presenta a nuestros sentidos para que seamos capaces de gozarla, de saborearla, de admirar extasiados la grandeza de toda la bondad que nos rodea y nos vivifica.

1 Comment

Filed under Prosa Poética

LA PEDRIZA

Paraje inhóspito en medio de la sierra madrileña. Paraje rocoso de granítico color, bordeado de intensa vegetación de pinos y jaras que

"La pedriza". Obra de Nieves Prat

“La pedriza”. Obra de Nieves Prat

le dan aroma y un manto de  blancura en primavera, cual campo nevado sobre un lecho de meloso verdear junto con las arizónicas de  anaranjado tronco que atraen por su forma y esplendor.

Entre roca y roca, entre masa rocosa y mole roquera viven y saltan las cabras y anidan los buitres leonados, expuestos sus nidos a los cálidos rayos del sol, lugar de amor y modelo de fidelidad conyugal.

El escultor de la naturaleza se recreó en cada una de las enormes piedras existentes para dar forma y modelar las imágenes más perfectas, los parecidos más homogéneos, las siluetas más fantásticas, las figuras más monolíticas que la creadora imaginación del hombre pudo idear,  en las que hoy la fantasía se puede detener y recrear.

Lugar propicio para el joven deportista, quien pisa su dureza, asciende a sus pendientes vertiginosas para dominarlas y escalar, no sin esfuerzo, aquellas virulentas y peligrosas paredes de gigantescos volúmenes, para sentirse dueño de las cumbres, dominador de sus valles y descubridor de su estructura.

Falo enorme de la naturaleza. Yelmo vertical de redondez ascendente. Piedra llena de tonalidades según el rigor de la luz solar o la carencia propiciada por las nieblas. Tótem admirado y conquistado por numerosos seres. Estatua contemplada desde la lejanía. Símbolo de tu propia personalidad. La chimenea oculta bajo tu ropaje de difícil acceso, aparece sólo al experto y atrevido investigador, creando angustia, ansiedad, temor y placer para todo el que logra penetrar en tus entrañas de dureza extrema, acariciar tus carnes rugosas, sentir tus trémulas vibraciones y saborear el calor y  el abrigo de tu calorífica interioridad.

Agujas. Agujas góticas y escarpadas. Agujas que se levantan al cielo con espíritu ascético, cual monjes pétreos cubiertos con su vestimenta parda. Agujas contorneadas y embellecidas por las gélidas nieves y los rompedores y cortantes hielos del invierno. Agujas que como miradores solemnes os asomáis a la profundidad de la planicie, al igual que vigilantes y atentos observadores, como guardianes del anhelo de eternidad que el ser humano busca y desea ante tu presencia.

¡Pedriza! Roca viviente de la sierra de Madrid. Granito rosáceo de la alta montaña.

 

Leave a Comment

Filed under Prosa Poética

UNA MIRADA A LA HISTORIA

 

"Bajo la lluvia". Obra de Nieves Prat

“Bajo la lluvia”. Obra de Nieves Prat

Piedra. Piedra sobre piedra. Piedra junto a piedra. Piedra  llagada por el paso de los siglos. Piedra golpeada, dañada, lacerada por el tiempo. Piedra acogedora y acariciadora. Piedra convertida en arcos. Piedra trabajada por la mano del hombre y por la historia pasada y presente. Piedra viva que se eleva hasta el cielo y se pierde en el horizonte. Piedra. Eternamente piedra.

Un atardecer otoñal. Una fina lluvia que golpea, que acaricia la piedra, cual cálida ducha vivificadora y rejuvenecedora. Agua que se desliza, que forma una suave y delicada cortina protectora y transparente. Agua que resbala dulcemente desde lo alto, de piedra en piedra, de grieta en grieta, de arco en arco, como una saludable cascada, hasta llegar a la tierra. Tierra que la sostiene y la ensalza. Tierra donde se aposentan sus cimientos. Cimientos llenos de eternidad y leyenda.

Un hombre pasa bajo tus arcos cobijado en un paraguas. Unos jóvenes alegres, empapados por la lluvia, caminan a su lado, indiferentes ante la piedra tantas veces contemplada insensibles a tu presencia. Una pareja se detiene emocionados ante el pequeño refugio que la piedra ofrece y se besan impedidos y obstaculizados por unos paraguas que cubren sus cabezas, se trata de un beso robado a la luz del atardecer,  se abrazan bajo la lluvia y la piedra, bajo la piedra acariciada dulcemente por el agua, como si quisieran igualar tu simbiosis, tu unión a través de los tiempos.

Gente y gente sin prestar atención, con prisas, vertiginosa, se cuelan por tus arcos sin valorar la importancia de la piedra, sin sentir la energía que transmite, sin saborear el placer y la belleza de tu silueta allí trazada y perenne, sin observar la estilizada figura que la fina lluvia alarga y resalta, la hermosura hecha historia y comunicación, diálogo y compromiso con cada uno de los seres que allá se acercan.

El visitante entusiasmado retira la vista un instante.  Admira ensimismado el espectáculo que se le ofrece a la vista y siente envidia de la piedra. Quisiera por un momento ser piedra y contemplar, todos los atardeceres lluviosos de un frío otoño, el fantástico panorama que se representa y que le maravilla.

Paraguas. Cientos de paraguas: paraguas negros, paraguas rojos, verdes, anaranjados,  grises, azulados, paraguas de múltiples colores y formas en continuo movimiento por la calle, formando una danza improvisada y variopinta al ritmo que la lluvia producía, al chocar gota a gota, chorro a chorro contra ellos. Ascendían y descendían, se movían en círculo, se paraban y se aceleraban. Todo era vértigo, desconexión y  desequilibrio.

Paraguas que suben y bajan. Paraguas que se elevan y se empequeñecen como acomodándose a sus portadores. Paraguas que se giran y se arremolinan. Paraguas que protegen vidas: vidas pensantes,  vidas felices, agobiadas, tristes, vidas aceleradas.

Se trata de una fiesta esperpéntica orquestada  por unos extraños personajes manipulados a través de los finísimos hilos del destino, de un baile casual  para agradar y saludar a la piedra, para hacer feliz su permanencia, para corresponder a esa sonrisa integral y armoniosa, que día a día, noche tras noche y durante miles de años mostró la piedra hecha arte, hecha firmeza y robustez, hecha Acueducto, a la ciudad que tanto le mima y le venera.

 

 

2 Comments

Filed under Prosa Poética